Domingo de Piñata con buen ambiente y menos público

por El Pater

Los coros protagonizaron la jornada de despedida de la fiesta con un nuevo carrusel con tres recorridos por el casco antiguo y en contadas ocasiones estuvieron también acompañados por la lluvia

Carnaval Chiquito para los más jartibles aparte, queda esperar hasta el viernes 12 de febrero de 2010, día en el que se celebrará en el Falla la final del concurso de agrupaciones, para que los gaditanos y los cada vez más forasteros vuelvan a vivir la principal fiesta de la capital gaditana, que se despidió el domingo 1 de marzo con la quema de la bruja Piti en la playa de la Caleta, fuente de inspiración de los copleros, la habitual sesión de fuegos artificiales desde el castillo de San Sebastian y los últimos bailes en las carpas.

La inestabilidad del tiempo provocó que la última jornada festiva comenzara con cierto aire triste y melancolía, después de una prolongada madrugada con mucho menos público en las calles que la del primer sábado de Carnaval, una vez concluida la cabalgata del humor y marcha carnavalesca que organiza la Federación de Peñas y Entidades Caleteras del barrio de la Viña.

Los débiles chubascos intermitentes, como dicen los meteorólogos, no impidieron que a partir del mediodía de ayer la gente volviera a echarse a la calle, congregándose sobre todo en los alrededores de la Plaza de Abastos, donde sobre las dos de la tarde, en la confluencia de Alcalá Galiano con Hospital de Mujeres cantaba la chirigota infantil ‘Sembrando alegría’, de José Manuel Mejías y David Castellón, segundo premio del concurso, lo mismo que otras callejeras en la plaza de las Flores.

A esa misma hora, cientos de niños gaditanos acompañados por sus padres se encontraban en la plaza de San Antonio disfrutando de un buen número de atracciones infantiles, algunas de ellas patrocinadas por Telefónica. Justo a las 13.30 horas comenzó a chispear. Parecía que el agua iba a incrementar su intensidad tras media hora amagando, pero no fue así. Poco a poco el cielo se fue abriendo hasta dejar una tarde despejada, poniendo el colofón al Carnaval con mejor clima de los últimos años.

No fue un domingo de colapso. Nada que ver con el domingo inicial. Muchos claros en los aledaños de la Plaza, contribuyendo a que las coplas se degustaran con tranquilidad. En la puerta de Zara, antiguo Merchán, estaba el cuarteto ‘Sin previo aviso, los del paraíso’ lamentando la expulsión a la que fueron sometidos Adán y Eva, lo que les provoca ahora grandes dificultades para encontrar piso. Ante la Farmacia Central, en el Palillero, cantaba el coro a pie, ‘El maravilloso mundo de Cadilandia’, rodeado de mucha gente. El cuarteto de Manolo Morera, ganador en el Falla, buscaba hueco por el centro, mientras ‘El Supercoro’ llegaba desde Montañés. El lugar del citado cuarteto lo cogió la comparsa sevillana ‘Los murgas del pentagrama’, que con su despliegue de buenas voces arrancó muchas ovaciones. Los hispalenses estaban echando un buen ratito en la meca del Carnaval.

Llegó al Palillero la comparsa ‘La factoría’ y se subió al desnudo tablao para entonar buena parte de su repertorio ante muchos aficionados. Un pequeño mano a mano con el coro juvenil ‘La estudiantina’, que subía hacia Novena, puso la nota de camaradería carnavalesca. Detrás de la más joven batea llegaba el coro de Valdés reivindicando su amor por los molletes. Ya entonces la amenaza de lluvia era mínima.

En la plaza de Candelaria, donde la peña La Estrella celebraba su XXXIII Frito Gaditano, la fiesta gastronómica más antigua de la ciudad, la cola llegaba hasta la calle Sacramento, mientras que en tablao se entregaban los premios de los festivales de agrupaciones que organiza la cincuentenaria entidad y que sobre las dos y cuarto de la tarde recogía la comparsa ‘La mare que me parió’, de Antonio Martín.

En la misma plaza se daban cita los coros participantes en dos de los recorridos de los tres del carrusel, que alternaban sus tangos para compatibilizarlos con la coplas que sonaban en el tablao de la peña. También cantaba en la plaza, a la altura de la Casa de Oviedo, ‘El maravilloso mundo de Cadilandia’, el coro a pie.

En el bar Los Pabellones cantaba el coro ‘Los Cañamaque’, de Rafael Pastrana y Quico Zamora, al que mucha gente esperaba en la cervecería Joselito, donde Fernando Estrella ofrecía mientras su romancero. En el castizo bar de San Juan de Dios actuaba al filo de las seis de la tarde la comparsa de Enrique Villegas ‘Un paseo por el tiempo’. El coro de La Viña, con el Maspapas al frente, decidía dar otra vuelta a su carrusel al encontrarse muy a gusto en la calle.

Por su parte, la asociación de vecinos Las Murallas de San Carlos celebraba su XXVI Berza Carnavalesca, otro tradicional festejo gastronómico, que reúne a numerosas personas en ese barrio cada Domingo de Piñata, donde también acudieron la diosa del Carnaval, Belén Benítez, y las ninfas, cantando también diversas agrupaciones, muchas de las cuales volverán a participar el próximo domingo en el Carnaval Chiquito y otras acudirán los próximos fines de semana a diversas localidades, dentro del programa Carnaval en la Provincia, que se inició el 14 de febrero en Puerto Serrano, organizado por la Diputación y la Fundación La Caixa. El Carnaval 2009 ha pasado a mejor vida. Queda el último coletazo del Carnaval Chiquito. Y a pensar en el Carnaval 2010. El de este año ha sido más que aceptable. Conviene seguir mejorando, sobre todo con vistas al bicentenario.

Diario de Cádiz

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