Bronce para un autor de oro

El mundo del Carnaval celebra la inauguración del busto dedicado al Tío de la Tiza y el gran parecido con el creador de ‘Los duros antiguos’

El pequeño Pablo llegaba de la mano de su padre a ese lugar donde aparecieron aquellos duros antiguos que tanto en Cádiz dieron que hablar. Manue, el progenitor, de la empresa Artifex, enseñaba orgulloso a Pablo casi en la orillita del mar, con los nervios propios de un artista que deja en su tierra algo para la posteridad, su obra aún sin descubrir. Una enorme tela cubría el busto de un señor muy serio con bigote: Antonio Rodríguez Martínez ‘El Tío de la Tiza’. Mientras, aficionados al Carnaval aseguraban acudir a un momento histórico. Y estaban en lo cierto. El monumento al padre del tango, del coro y, qué caramba, del Carnaval estaba a punto de ser una realidad en el Paseo Marítimo justo donde se hallaron las legendarias monedas.

La playa no era una feria, aunque había más de una suegra. Eso sí, sin espiocha. Bañistas y curiosos se arremolinaron alrededor de la efigie y del gran coro formado para la ocasión y en el que cantaban los miembros de los tres primeros premios del Concurso de Agrupaciones 2014 más el resto de autores y el presidente de los coristas, Antonio Procopio. Además del célebre tango de ‘Los anticuarios’, de obligado cumplimiento, el macrocoro interpretó dos temas de Rodríguez que se pueden considerar vigentes. El tango de ‘Los espejos’ donde España se miró la cara, que ya en 1904 hablaba de la decadencia del país, y el de ‘Los médicos modernistas’, donde El Tío de la Tiza recomendaba, para curar a España de sus dolencias, hacer “una caldera de siete mil metros y a todo el que viva de la política se echa dentro”. La copla fue interpretada ante un nutrido grupo de concejales de los tres partidos presentes en el Ayuntamiento gaditano, incluida la primera edil, Teófila Martínez. Se desconoce si se sintieron aludidos por la letra, aunque la aplaudieron igualmente. “Lo de la olla ha estado regular”, llegó a decir la alcaldesa con cierta guasa en su intervención, después de dar las gracias al mundo del Carnaval “por haber peleado” para hacer posible una iniciativa que, todo hay que decirlo, partió del Aula de Cultura del Carnaval de Cádizhace más de diez años. Y fueron miembros del Aula quienes repartieron entre el público postales que contenían la transcripción literal de la letra de los duros antiguos “tal como la ideó escribió el autor y reza en el libreto”.

El himno oficioso de la fiesta gaditana sonó dos veces. En la primera ocasión, a petición del presentador, Manolo Camacho, se respetó la interpretación del gran coro, que para algo lo había ensayado. En la segunda se sumó el público -las ninfas bailaron-, que ni ‘escarvó’ (en la letra original aparece así, con uve) ni perdió las uñas y el pelo. Y mucho menos pescó una pulmonía en pleno agosto. Pero se fue contento. Y tanto. La opinión fue unánime cuando la alcaldesa y un biznieto del Tío de la Tiza, José Luis Sánchez Rodríguez, descubrieron el monumento: el busto, de espaldas a la playa, refleja de forma fiel el rostro del autor que todos tenemos en mente. Los dirigentes de los diferentes colectivos carnavalescos mostraban su satisfacción mientras felicitaban a Manue Sánchez, el autor de la efigie. Aunque tarde, se había hecho justicia con una figura indiscutible del folklore gaditano, que a buen seguro habrá dado su beneplácito desde el patio de las malvas. Y olé.

Diario de Cádiz

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