Pregón de Pasión Vega

por El Pater
PREGÓN 2007

Desde el fondo de La Caleta llegó a la plaza San Antonio la fenicia Gadir con la intención de pregonar el Carnaval de Cádiz 2007. Vestida con un traje blanco adornado con un fajín color coral y unos brazaletes que sujetaban un mantón dorado, la cantante Pasión Vega se presentó sobre el tablao con una sonrisa enmarcada por la corona también dorada que embellecía, aún más, su rostro.
Tras saludar al respetable, que minutos antes demostró su impaciencia ante el retraso del acto, la artista se sirvió de un atril en forma de ánfora para pronunciar un hermoso pregón, con el que paseó por las calles de Cádiz, piropeó al mar que baña la ciudad, y jugueteó con los vientos que libran a la Tacita de envidias, tristezas y de humedades.
Sus bellas palabras cobraron mayor fuerza y encanto con la ayuda de la tecnología. Sobre el escenario una gran pantalla situó, en un principio, a los miles de asistentes frente al Balneario, para posteriormente sumergirlos a las profundidades, donde la protagonista de la noche les habló con su voz trimilenaria: “Les habla la voz del tiempo, yo soy la voz de la historia; yo he visto nacer al viento, yo he visto pasar la gloria, y como lo vi, lo cuento”.
Los aplausos no se hicieron esperar. Llegó con el Non Plus Ultra que, como la cantante recordó, “resulta: Después de Cádiz, ni hablar”. Pero sí cantar. Pasión lo hizo como siempre, con el corazón, con la garganta, con la elegancia suave de sus maneras que tanto la distinguen.
La gaditana, tal y como ella se proclamó con derecho propio, se paseó por el escenario con la adaptación del pasodoble de ‘Los hombres del mar’, Cuando contemplo mi barca. Una letra que fue aplaudida incluso antes de llegar a su fin.
Los oles tampoco se hicieron esperar. Vinieron de la mano de un “despiste” de la intérprete, que confesó que “más de una vez me he dejado el corazón olvidado en la plaza de Las Flores”.
Pasión Vega es pregonera “porque quiero, no porque me haya tocado”, gritó con fuerza a sus paisanos los gaditanos. “Soy pregonera porque ustedes me han dejado”, finalizaba la cuarteta para dejar paso a la siguiente, en la que explicó su relación con la Tacita: “Yo no nací gaditana, Dios no me dio ese capricho; yo me hice gaditana ¡sí! porque a mí me dio la gana, porque el mar de Cádiz lo quiso”.
Nació en Madrid, pero su infancia en “mi Málaga la bella” marcó su vida. Los aplausos volvieron a sonar, aunque esta vez de palmas ‘boqueronas’.
Y de Málaga saltó a Granada para recordar al “granaíno que terminó enamorado de esta tierra marinera y en ella fue bautizado. Yo quise emularle el gesto a mi querido Carlos Cano”. Y como él, fue bautizada en La Caleta. Momento que revivió ayer con el mismo padrino, Javier Ruibal: “Por el poder que me otorga, yo te bautizo Pasión, y que lo pongan los libros, gaditana y caletera, por los siglos de los siglos”.
El cantautor portuense, enfundado en un colorido disfraz de Neptuno, la acompañó con su voz en Hoy quiero ser tu guía forastero, un pasodoble de ‘Los carreros de la alianza’ cuya letra fue adaptada a la estrecha amistad que los une. “¡Guapa!”, piropeó Ruibal a la artista mientras ésta hacía un derroche de voz. Tanta complicidad desembocó en otro dueto, esta vez con la firma del de El Puerto, Toíto to Cai entero.
El público disfrutó con este encuentro musical, que no fue el único, ya que minutos más tarde la pregonera unió su voz a la del autor gaditano Jesús Bienvenido, disfrazado de fenicio. Juntos interpretaron Se siente nostalgia constante, pasodoble que Paco Alba escribió a Cádiz desde la distancia.
Amigos sobre el escenario y en la plaza, desde donde María la Yerbabuena captó la atención de la artista, que con una sonrisa le permitió pronunciar, a boca llena, su ya clásico grito de guerra.
Pasión volvió a valerse de su voz pero esta vez no para cantar, sino para dibujar imágenes cotidianas de la ciudad –desde un paseo por las calles de La Viña hasta una parada en la plaza de Abasto– y para hablar de la sonoridad de esta tierra, que suena a música clásica de Falla, a flamenco de Santa María y a compás carnavalero. “Todo en Cádiz es sonoro; todo canta, todo suena. La música es la que manda, y desata, y envenena”.
El gaditano pregón iba llegando a su fin, y Pasión quiso adornarlo con una bella pieza, las Habaneras de los ojos cerrados. Fue uno de los momentos más emotivos de la noche, tanto por lo bien cantado como por el rosario de imágenes que acompañó a este tema.
Y tras la emoción, la artista quiso divertirse sobre las tablas. Por ello se rodeó de varios carnavaleros que la animaban a ritmo del tanguillo Que me voy pa Cai.
Con un mandato, Pasión Vega puso fin a su pregón. “¡Viva Cádiz, viva Cádiz. Yo le ordeno a esta ciudad que lluevan papelillos, que estamos en Carnaval!”. Y así fue.

Diario de Cádiz

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1 comentario

Anónimo 2 noviembre, 2008 - 15:24

ola soy jose de El Carpio vaya pedaso de princesa carnavalera un abrazo Paz Vega ´´pa´´ los comparsisitas y xirigoteros de toa CAI muxas felicididades x ste año 2008 y proximo 2009 el sueño de las tablas nunca duerme enserio la verdad vale mas ke 2009 palabras….cada año va a mas aki un carnavalero ke x probar sta historia xena de vida e iusion (sentimiento)hasta siempre….muxos sueños impresionantes antes que…

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