La semana de… Joaquín Quiñones (VII)

En 2007 la comparsa de Quiñones, Noli y Cheza vuelve a gustar muchísimo pero se queda en un segundo puesto por detrás de una comparsa innovadora como ‘Araka la kana’ de Juan Carlos Aragón. Ellos eran ‘La playa de los secretos’.

Para 2008 Nene Cheza, y algunos componentes de la comparsa, deciden empezar una andadura en solitario dentro de la comparsa y se desligan del grupo de Quiñones y Mosquera. Noli sigue al frente de la música y Julio Pardo y Jesús Bienvenido colaboran con la comparsa, así como El Taka, que entra, además, como componente. Ese año se quedaron fuera de la final, siendo esta la primera vez que la comparsa no llega a la última noche desde que entró el Noli. Eran ‘El mercado de las maravillas’.

En 2009 Noli decide descansar por problemas personales y es José Luis Bustelo quien se encarga de la música del repertorio. El autor vuelve a la comparsa tras haberse retirado en el año 2005 con ‘Los acuarelas’. Ese año el grupo sufre importantes bajas y voces como Ramoni o Careca abandonan la agrupación. El peso de las voces altas recaía en Toni El Piojo (que había entrado un año antes), Caracol y Fali Figuier que llegó procedente de la comparsa de Bievenido. La comparsa que firmaron fue ‘La pensadora gaditana’ que estuvo a un punto de ganar, aunque quedaron segundos detrás de ‘La mare que me parió’ de Antonio Martín. Os dejamos con uno de los pasodobles más bellos de la comparsa de Quiñones y Bustelo de ese año, el que habla de la pederastia.

“Mi niño chico no tiene cuna
pero su padre le va hacer una”
dice una nana
y él se dormía soñando en penumbra
que bajaría un día la luna
para pintarla.
Él no tenía conciencia ni culpa ninguna
que unas manos sinvergüenzas mecieran su cuna.
Y aquellas fotos que su padre hacía
no eran pal álbum de la familia
ni pa colgarlas.
Cómo se puede gozar
mirando fotos en internet
con unos niños de esa edad
sin que tú sientas nada por el cuerpo,
maldito el día que rompiste el llanto.
Cómo se puede gozar con el desnudo
de ese cuerpo angelical,
si lo más puro de esta vida es abrazar
tos sus encantos.
Con lo bonito es que un padre
lleve en su cartera
la foto de aquellla tarde
los dos en La Alameda.
La obligación de ser padre
es retar al que sea,
que la sangre de su sangre
no la deshonre cualquiera.
Y si la ley no es valiente
con estas condenas,
que Dios perdone al cobarde,
se muera de pena, se muera de pena.

(Vídeo subido por Guashilandia)

Al año siguiente se mantiene el mismo equipo pero la comparsa se queda fuera de la final. La agrupación se llamó ‘La caja de Pandora’, de nuevo mirando hacia la mitología que tanto ha dado a este autor.

Para 2011 Bustelo decide sacar una comparsa junto a Jesús Monje y abandona a este grupo cuya música pasa de nuevo al Noli. Juntos, Noli y Quiñones sacan ‘La corona’, una comparsa que recordaba mucho a su anterior etapa pero que tuvo que ver cómo se marchaban voces como Piojo o Figuier. Finalmente se quedaron en semifinales.

Para el año siguiente la comparsa quiere dar un giro hacia la modernidad y para ello cuentan con Juan Manuel Romero Bey, uno de los autores más innovadores y vanguardistas del carnaval. La cosa salió bien y ‘El chaparrón’ estuvo cerca de la final, aunque su estilo se perdiera un poco por el camino.

Ya Joaquín Quiñones venía señalando que él no sabía hacer una comparsa del estilo que gustaba, sino que a él le gustaba lo que sonara a Cádiz, especialmente el pasodoble. En 2013 vuelve a sacar la comparsa junto a Bustelo y fue ‘Los peleles del XXI’ llegando a semifinales. Tras la misma decidió que era hora de retirarse del carnaval, la juventud apretaba y él sentía que no encajaba dentro del carnaval que se hacía.

En una noche de esas noches
que nunca se acaban,
las musas no me dicen nada
y se esconden tanto,
también se esconde mi guitarra
y acabo yo brazos en jarra
en medio de la madrugada
y el papel en blanco,
y de pronto en la ventana
siento que llaman
las lucecitas primeras del día,
yo que nunca me resisto,
salto, me visto
y en cuatro pasos bajo a la Bahía,
y en un sitio de Puntales
donde me asomo de siempre
amanece y sobresale
el paisaje que es más imponente,
Cádiz que el cielo me llena
con su sonrisa y sus penas
y las de toda mi gente.
Y con la mano en el corazón,
yo jugando a ser poeta
y atascao en una letra
con mil palabras buscando un hueco,
y allí me deja claro este corazón
que con Cádiz al laíto
ya tengo escrito
todo el libreto,
con una sonrisa
después me pregunto
si canto a mi tierra
y pierdo más puntos,
y sabiendo la respuesta
me doy la vuelta,
camino a casa contento y ligero,
con palillos por redoble
y al compás de un pasodoble
donde ya tengo
donde tengo lo que quiero.

(Vídeo subido por Carnaval por un tubo)

Y esa fue la última comparsa de Joaquín Quiñones hasta la fecha. El autor está retirado y, aunque ha estado siendo presidente de la Asamblea de Antifaces de Oro estos años, ahora ya se encuentra totalmente desligado del carnaval. Tiene en su haber galardones como el Antifaz de oro o el baluarte del carnaval, además de haber encarnado al Dios Momo en el año 2008. Le queda todavía una espinita clavada y es el pregón del carnaval de Cádiz que hace tiempo que debería habérsele otorgado. Ojalá llegue pronto ese momento.
Hasta entonces nosotros seguiremos admirando su obra, su sencillez, su elegancia y su sensibilidad, la que ha derrochado en tantas y buenas comparsas. Joaquín Quiñones es un autor que nunca ha defraudado y siempre ha sido un caballero y un autor que ha trabajado por la pureza del carnaval, un hombre que siempre se ha catalogado como un obrero del carnaval de Cádiz.

La semana de… Joaquín Quiñones (VI)

El matrimonio carnavalesco entre Noli y Quiñones empezó a dar sus frutos rápidamente ya que al segundo premio de ‘Los vikingos’ en 2003 le siguió todo un primer premio con ‘La cárcel vieja’ en 2004. Esta comparsa tenía un repertorio bastante redondo donde todo estaba a un amplísimo nivel tanto en letras como en músicas e interpretación. Destacamos de esta comparsa este precioso pasodoble sobre la libertad.

Acaba de cumplir
diez añitos en abril
y me pregunta papá
me han mandao escribir
y no sé qué decir
sobre la libertad.
Dime lo que es pa ti
que yo solo la vi
en tu boca gritar
dime si por ella debo luchar,
dime si también es de los demás
o si por ella se debe morir.
Libres son las estrellas.
libres son las mariposas
y las olitas del mar,
libres somos los hombres
que no escribimos con sangre
la palabra libertad.
También puedes dibujar
una paloma al volar,
los cielos libres pa siempre.
No se te olvide firmar
si te catean me da igual,
con tal que estés convencío
me sobran sobresalientes.

(Vídeo subido por Guashilandia)

Al año siguiente la comparsa siguió mirando a Cádiz pero a su profundidad, tirando de mitología para recrear en el escenario ‘La Atlántida…?’. Fue una comparsa que de nuevo gustó muchísimo pero se quedó en un tercer puesto con un tipo que se llevó la aguja de oro.

Más suerte corrió la comparsa de 2006 ‘La caldera’, la que supone el último primer premio de este autor. Había muchísimo nivel y hasta última hora estuvieron peleando por el primer puesto con ‘La cuadrilla’ de Los Carapapas. Finalmente fue la comparsa de Quiñones quien venció con letras tan impresionantes como esta sobre el maltrato.

Sus majestades, sus majestades
los Reyes Magos
me llamo Juan, me llamo Juan,
tengo seis años
y en el sofá le vi a dejar
mis zapatitos,
una copita de coñac y caramelitos.
A Gaspar, le he pedio a Gaspar
una cosa na más
que no le ocupa ni sitio
en su camello,
que papá no le pegue a mamá
que me pongo a llorar
y me da mucho miedo.
Majestad, le prometo estudiar
y de noche rezar
y traer buenas notas.
Y aunque me ha dicho mi madre
que no se lo diga a nadie
que papaíto es mu güeno
¡ay rey Gaspar no olvide
lo que le he pedío
déjamelo en un sobresito
a nombre mío
que ya otro año, estaré más contento
yo lo quiero es tener a mi madre
contándome cuentos.

La semana de… Joaquín Quiñones (V)

Para el año de 1999 Joaquín Quiñones y su comparsa rompen la barrera del cuarto premio y se quedan a pocos puntos de ganar el primer premio con ‘El circo’. La propuesta de Pepe Martínez y Quiñones volvió a dar fruto sacando el lado artístico más inexplorado de los componentes, ya que lo mismo tocaban la trompeta, el saxo, hacían trucos de magia o se subían en un monociclo. Aunque la comparsa gustó muchísimo, ese año el primer premio se lo llevó la comparsa de los gitanos de El Puerto con ‘La Parra Bomba’. De ‘El circo’ vamos a recordar uno de esos pasodobles que han quedado en la memoria de los aficionados.

Es ley de vida,
el tiempo pasa
huyendo hacia adelante,
sin darnos cuenta
y los espejos de la aurora
van peinando canas.
“Ya no tengo a quien dormir
con la nanita ea,
ni llevar nadie al colegio”
Me comentaba preocupada.
“Ya no tengo con quien bajar
al solecito de la plazoleta,
ya no tengo con quién charlar
mientras jugueteaba con su bicicleta,
se está dejando en los estudios
y se me pone a veces en rebeldía.
Me imagino que ya bebe
y que me fuma a escondías
y que tiene su quereles
floreciendo en la pandilla.
Me tiene siempre con las carnes abiertas
asomaíta a la ventana
contemplando a las estrellas
mirando la hora, arreciíta frío.
Ay, Dios mío de mi arma
ay, ¿dónde estará metío?”
En el sofá
la madrugá de nuevo la ha rendío,
esperando el beso se ha dormío
otra vez más dando suspiros.

(Vídeo subido por Titto Rosales)

Al año siguiente la comparsa no tuvo tanta suerte y quedó a las puertas de la final con un tipo donde todos volvieron a utilizar instrumentos, esta vez de percusión e inspirados en Brasil. La comparsa fue ‘La batucada’.

En 2001 volvió a la final por última vez con la música de Pepe Martínez. La comparsa fue ‘Los mercenarios’. Gustó mucho pero se quedó con un cuarto premio.

El año 2002 fue el último con la música de Pepe Martínez. Este año el tipo era de carteros y el nombre ‘En propia mano’. El grupo sufre la baja de los Alcántara y se incorpora la célebre voz de Antonio Cantos (Caracol) quien ya saliera con Quiñones en comparsas como ‘Dioses del Olimpo’ o ‘Robots’. La comparsa se quedó en las semifinales.

Para 2003 Pepe Martínez decide descansar pero Joaquín y su grupo deciden seguir adelante buscando un nuevo músico. Querían darle a la comparsa un giro hacia lo más clásico y miraron a uno de los mejores músicos de chirigotas puras de la viña, el Noli. Éste se encargaría del pasodoble, quedando el resto del repertorio para Nene Cheza, un componente que llevaba ya más de diez años en el grupo. El resultado fue una comparsa que encandiló desde el primer momento, ‘Los vikingos’. Se quedó en segundo lugar pero dejó para la historia pasodobles como este dedicado a su propio músico y estilo.

Con una guitarra
y la voz cascada
él me lo cantó,
tocaba y miraba
como si buscara
en mí la emoción.
Había puesto el alma
porque una comparsa
quería llevar
ese pasodoble
que en los mostradores
se canta al compás.
Si es de chirigota
o si es de comparsa
usted me dirá.
Silencio, silencio, silencio
que esto es Cai, Cai,
si no te levanta el vello
esto es lo que hay.
Hoy quiero vestir a mis letras
con notas de antaño,
quiero cantar como cuando era un niño
poniéndole sentimiento y cariño
que to se pierde en la rivalidad.
Con cuatro acordes y dos garabatos
el pasodoble del tres por cuatro
con na en el mundo
se pue comparar.

(Vídeo subido por Guashilandia)

La semana de… Joaquín Quiñones (IV)

En el año 1993 Joaquín Quiñones se inspiró en la comedia italiana para recatar uno de sus personajes típicos: el Polichinela. En ese año y junto con la música de Pepe Martínez y la dirección de Fali Mosquera, la comparsa ‘Pulchinela’ no estuvo en la gran final, aunque todavía hoy se recuerda su célebre pasodoble al burro.

Al año siguiente vuelve a la final y se lleva un cuarto premio recordando a los ninots de las fallas valencianas en un nombre muy carnavalesco ‘Noches de Falla’, jugando con la ambigüedad de la palabra “falla”, o las fiestas de Valencia o el teatro gaditano. En esta comparsa destacó sobremanera la presentación que, a día de hoy, a veces el grupo que dirige Fali Mosquera sigue cantando en sus actuaciones.

En 1995 volvió a tocar lo más alto de la clasificación mirando hacia América y no a su carnaval, sino a la música y la cultura típica de la costa septentrional del Río de la Plata. ‘Los Charrúas’ llevó consigo un cambio en la comparsa, ya que incorporaban instrumentos propios de la cultura del país que eran tocados por los componentes, especialmente en presentación y estribillo. A partir de aquí, en otras agrupaciones, la comparsa de Quiñones no solo se dedicó a cantar a las mil maravillas, sino que también interpretaron bastantes instrumentos diversos.
Aunque podríamos destacar muchas partes del repertorio, nos vamos a quedar con la pieza que más se ha quedado y que a Quiñones le ha dado la fama de autor “triste”, estamos hablando del pasodoble del bombero, letra que en principio no era de las más fuertes a juicio de la comparsa pero que acabó siendo un pelotazo. La muerte de un bombero en la capital gaditana saltó al pasodoble y de ahí a la historia del carnaval cantado.

Lucía un sol primaveral
y la mañana se vistió de luto.
La multitud se agolpaba
queriendo ver una función
como si de un circo se tratara,
mangueras enrolladas,
luces, sirenas, válgame dios.
Y en un balcón
colgá una escala, como trapecio
provocándole a los vientos
el salto mortal
Sin preveer que pa montar una pantomima
si en el juego va la vida
por lo menos ponerle red.
Y en el vacío se hizo el silencio
Ay, que no puedo, puedo, no puedo más
y a dos peldaños de unos aplausos
todo quedo en un llanto en menos de na.
Su cuerpo tendío en la acera,
los compañeros, rotos de dolor,
no daban fe ¡Dios mío que mala suerte!
el simulacro había salío tan bien,
tan bien hasta en la muerte.
Quién sabe si al imprudente
al que se le ocurrió
jugar con fuego donde nada ardió
desde entonces no duerme.
Si allí ya estuviste tantas veces
en las mismas puertas del infierno
que Dios no te quiso agarrar
cuando te vio trepar cansao al sueño eterno
subiendo, subiendo la escalera del cielo.

(Vídeo subido por Carlos Galera)

En 1996 Quiñones volvió a sufrir otro gran cajonazo, ya que su comparsa ‘Legado andalusí’ se quedó fuera de una gran final donde estaban en prácticamente todas las quinielas. Quizá fue este cajonazo el que hizo que el autor cogiera fuerzas para conseguir tres finales consecutivas.

En el año 1997 Joaquín Quiñones hace doblete y saca un coro y una comparsa. El coro se llamó ‘Los cromos’ y la autoría era de José Antonio Flores y el propio Joaquín. No parece que tuviera mucho éxito, ya que no pasó de la fase preliminar.

En comparsas sí corrió más suerte y ‘Dando leña’ sí que estuvo en la final. De nuevo un cuarto premio para esta comparsa que, una vez más, volvió a demostrar una capacidad musical fuera de lo normal incorporando instrumentos como el banjo o marcar el compás con las hachas.

Al año siguiente volvió a sacar coro y comparsa. El coro fue ‘Los chicharreros’ y tenía la autoría en letrade Joaquín Quiñones y Juan Manuel Braza (El Sheriff) y en música de José Antonio Flores y Francisco J. Álvarez. Este coro volvió a quedarse en preliminar y Quiñones jamás volvió a escribir para esta modalidad.

En comparsas vuelve a quedar en cuarta posición con un tipo más gaditano ‘El baratillo’. En esta comparsa destacó un pasodoble dedicado a un niño síndrome de down. Esta letra se sigue cantando hoy día por varios grupos de antología y sigue siendo una de las letras más bellas que compuso Quiñones.

Llegó por equivocación
quería morirme
a mi edad embarazada.
Tiene el síndrome de down
lo siento señora, lo siento en el alma.
Se me vino el mundo encima
y ahora es la alegría,
la alegría de mi casa.
Lo he visto crecer
entre sus sabanitas blancas,
lo he visto gatear tantas mañanas,
lo he dejao soñar
amamantándose en mis pechos
y que revoleara su sonajero.
Me encanta poderlo esperar
en la puerta de su colegio
y en su mundo de garabatos
me enseñe el cuaderno.
Y llevármelo a jugar
a los toboganes del parque
y de chocolate se manche los deos.
Sentarlo conmigo en la falda
y acariciarle su pelo,
mirarlo embobá a la cara
y acurrucarlo durmiendo.
Te juro corazón
piel de canela y terciopelo
con tus ojitos rajaos
¡que te quiero! ¡que te quiero!
hijo de un dios menor
dicen la gente pa el no eres diferente
porque sólo hay un cielo.
Yo la única pena que tengo
es que el día que por desgracia
te faltara a tí tu madre
que te veas en este mundo
olvidao, y no te quiera nadie.

(Vídeo subido por Elmangla de Cádiz)

La semana de… Joaquín Quiñones (III)

En el año 1986 tampoco consiguieron un premio con la comparsa ‘Orfebre’. Esta agrupación, al igual que ocurrió con ‘Hombres azules’, fue muy aclamada por el público pero, al parecer, al jurado de la época no le pareció igual de buena.

Ese mismo año Joaquín Quiñones compone para una modalidad en la que muchos no lo ubicarían jamás, ya que saca el cuarteto ‘Autorretrete’ sin conseguir tampoco ningún premio. El cuarteto estba compuesto por Bernardo Cala, Santiago Figueroa y Mauricio Reyes. Es la única incursión de Quiñones en esta modalidad.

En 1987 vuelve a gustar con su comparsa pero tampoco consigue un premio con ‘Clásicos de la música’. La dirección del grupo en esta ocasión fue de Pepe Martínez que relevó a Manolo Moreno en el cargo.

Al año siguiente, al igual que hicieron otros autores como Antonio Martín o Pedro Romero, Joaquín Quiñones se toma un descanso y no presenta comparsa. Vuelve en 1989 y lo hace para pisar de nuevo la final, obteniendo un cuarto premio con ‘La fábrica de tabaco’. Esta comparsa es muy querida por el autor, ya que su vida laboral discurrió en la tabacalera de Cádiz. Ese año, y por último año, fue Manolo Moreno el director de la agrupación al que dedicaron este pasodoble.

Correteaba
por el barrio de chiquillo
detrás de las chirigotas
al son de bombo y platillo.
Sin darse cuenta
cuando no tenía ni barba
ya era el punta de elegancia
en la comparsa Paco Alba.
Con ese duende
y el embrujo gaditano
va vendiendo con las manos
lo que dice en su cantar.
Fue mano derecha del Brujo
en tantísimos triunfos
y todavía se le humedecen
sus mejillas al recordar.
Es de aquel grupo inigualable
el que aún sale a la calle
porque por la juventud quiere apostar.
Ay, si mi pluma temblorosa
no se cruza en su camino
yo sería posiblemente
un autor desconocido
que soñaba, como tantos
en unas manos consagrá.
Ay, aunque sé que no te gustan
los honores, es lo de menos
va por ti, Manolo bueno
por el Moreno
por el Moreno, el de Cai, casi na.

(Vídeo subido por Guashilandia)

Estrena la década de los 90 con un nuevo director, el veterano José Sibón Pedemonte (El Purri). Por segundo año consecutivo son cuarto premio y, si en el año anterior miraban a Cádiz, esta comparsa tenía sones estadounidenses. Se llamaba ‘Mississippi Club’. Cada año quedaba más que demostrado que la dulzura de las músicas de Pepe Martínez y las letras de Joaquín Quiñones cazaban a la perfección.

En 1991 consigue un tercer premio con ‘Anónimo gaditano’, una comparsa en la que volvió a mirar a Cádiz y a su carnaval y que supone el segundo y el último año como director del Purri. En esta comparsa destacó un pasodoble que se ha quedado, el que Joaquín Quiñones le dedicó a su madre a través de su hija.

En 1992 Joaquín y Pepe se unen a un director muy experimentado que venía de pasar por varios autores en los últimos años. Parte del grupo de ‘Anómino gaditano’ y parte de ‘La señora’ se unieron y dieron lugar a un matrimonio carnavalesco entre Fali Mosquera y Joaquín Quiñones que duró hasta la retirada del autor en el año 2013.
Ese matrimonio no pudo empezar de mejor manera, ya que la comparsa que sacaron en 1992, ‘Suspiros de Cai’, consiguió un primer premio y devolvió a Joaquín Quiñones la gloria carnavalesca diez años después de su primera victoria. En esta comparsa destaca el pasodoble que le dedicara a la sirena, una letra que ha quedado y que, recientemente, ha sido inmortalizada en un azulejo en la calle de la Palma.

Sabía un camino,
camino entre piedras
que un día me enseñara
una bella sirena.
Y a la luz de la luna,
como en un romance,
me citaba con ella
por testigo el levante,
por testigo el levante,
su vestío de plata
se recostaba sobre el aguaje
y su larga melena,
envolviendo el paisaje…
Yo me perdí tantas noches,
sirena mía, por ir a buscarte.
Quisiera ser marinero
para subirte a mi barca
y, bajo un palio de estrellas, remar
sobre los bucles del agua.
Quisiera ser marinero
para poder presumirte de atardeceres
tostaos de soles, tostaos de soles
y el postín de mi quilla
dejando blancos tirabuzones
mientras tú coqueteas,
al rumor de canciones,
y se muere de envidia
tu celestial corte de tritones.
Vente, vente a mi regazo y cuenta
si allá en las profundidades
la libertad no se necesita
porque eres libre en aguas benditas.
Cuenta si verdad están viviendo
allí, como reinas, las mojarritas.
Déjame perderme como en el idilio
de un adolescente
contigo por esos mares
qué sabe la gente de sueños, de amores
y que nos lleve la corriente.

(Vídeo subido por Guashilandia)

La semana de… Joaquín Quiñones (II)

En 1983 llegaría una de sus comparsas más recordadas, así como una de las pugnas carnavalescas más importantes de la historia de la comparsa. Ese año Antonio Martín saca una comparsa de corte clásico llamada ‘Agua clara’ y Joaquín Quiñones y Aurelio del Real le dan un aire vanguardista a la suya sacando ‘Robots’. Esta idea surge cuando Joaquín leía un artículo en el periódico en el que hablaba de que en el futuro las máquinas sustituirían a los hombres. Este texto provocó en el autor de carnaval tal conmoción que decidió sacar esta comparsa. ‘Robots’ era una de las grandes favoritas pero, a la hora de dar los premios, fue el clasicismo de la comparsa de Martín quien se llevó el gato al agua en forma de primer premio, quedando la comparsa de Joaquín Quiñones y Aurelio del Real como segunda clasificada.

Hay un balcón en el Mentidero
no es uno más de aquel bello rincón,
este derrocha amor
sus encajes de hierro.
Tras su limpio crital
entre tiras bordás
vive Gitanilla del Carmelo.
Cuánta historia encierra
cada pliegue de su piel.
Con casi un siglo
de poesía en su caminar,
quién le ha dicho más a Cai
y su verde mar,
quién se muere más por su Alameda.
Tú, que bordaste tantos versos
puntá a puntá,
eres hábito constante
del verbo amar
y estandarte de la Virgen marinera.
Aunque sé que jamás
te han gustao los honores,
deja que sea a tus pies
ramo de flores.

(Vídeo subido por Guashilandia)

Esta comparsa, además de un repertorio exquisito, tenía una puesta en escena muy cuidada, desde el panel en donde se iluminaba el nombre de la pieza que iban a interpretar hasta los movimientos de los componentes llevaban al espectador hasta un futuro donde los autómatas —nombre que barajó Quiñones para su comparsa— tomaban el mando. Para lograr los movimientos tan controlados el grupo, una vez que terminaba su ensayo tradicional, dedicaba un tiempo más a ensayar los movimientos, de tal manera que todos se movieran de la misma forma en el mismo momento, algo que solo se rompía en el estribillo, cuando bailaban un tanguillo de Cádiz.

Al año siguiente la comparsa vuelve a tener un tipo espectacular pero no consigue enganchar al jurado, quien les deja fuera de la final con ‘Barrilete’. Esta fue la última comparsa de Aurelio del Real y Joaquín Quiñones, cerrando una etapa donde el letrista se había consolidado como autor de comparsas.

Para 1985 el grupo que dirigía Pepe el Caja se va con la comparsa de Antonio Martín y es Manuel Moreno —quien había formado parte de la comparsa del autor viñero el año anterior—. El músico también cambió para la ocasión y es Pepe Martínez quien se encarga de componer el repertorio. A partir de ahí se inicia una etapa donde Joaquín y Pepe componen comparsas juntos hasta el año 2002. Ese primer año gustaron mucho, sin embargo, la comparsa no consiguió pasar a la final quedándose en semifinales. Fueron ‘Hombres azules’.

Desde los confines del Oriente,
entre dunas y soleá,
no sé cuántas lunas han pasao
pa llegar a tu Carnaval.
Lejos del desierto ya presiento
en esta esquina occidental
que algo hay en los pliegues de tu gente
de esta raza singular.
Oh, Cai, mi peregrinaje acaba aquí.
Ya me he encrucijao de sol,
sediento llego
y este ansiado oasis ya me sació.
Cuántas madrugadas alucinaba
junto al fuego acogedor,
fuentes de una Alhambra
y minaretes
con mosaicos de color,
y aunque na de eso me he encontrao
aquí voy a claudicar.
Si como esta Meca de ladrillos coloraos,
no hay na.

La semana de… Joaquín Quiñones (I)

El 24 de mayo de 1951 vino al mundo en la calle Bendición de Dios del barrio del Mentidero Joaquín Quiñones Madera. Creció siendo todo un aficionado del carnaval pues su padre era compañero de trabajo Eduardo Delgado —gran autor de chirigotas y coros el carnaval— quien organizaba un ensayo general para sus compañeros de trabajo y él iba a casa del autor a la calle San Félix para escuchar agrupaciones como ‘Los aceituneros’, ‘Los tratantes de ganado’, ‘Los ya me entiende’, etc.
Aunque nunca se imaginó que compondría para el carnaval, la chispa que faltaba le llegó de la mano de Pedro Romero. El hermano de Joaquín tenía que ir a hacer una entrevista al autor que preparaba ‘Los blanco y negro’ y el día de la misma no pudo asistir, sustituyéndole el propio Joaquín. Al acabar la entrevista Pedro Romero alaba la sabiduría carnavalesca del entrevistador y le insta a escribir una comparsa. Este hecho hace que al año siguiente Joaquín Quiñones escriba por primera vez una comparsa.
Así fue como en 1971 Joaquín y Juan Antonio Quiñones Madera con música de José Moreno y dirección de Antonio Díaz, llevan hasta el Falla desde San Fernando la comparsa ‘Los cenacheros’ sin conseguir pasar a la final.

Tras esta experiencia descansa por unos años y vuelve a componer para una comparsa en 1976 esta vez poniendo la letra en solitario, siendo la música de Pedro Martínez y la dirección de José Castellón. La comparsa fue ‘Los vigías’ y tampoco logró pisar la final.

Vuelve a descansar unos años y es un compañero de trabajo, Aurelio del Real, quien lo rescata para el carnaval. Hasta entonces, Aurelio del Real había conseguido grandes logros en la comparsa con Pedro Romero y parecía que quería cambiar de aires y decidió que su joven compañero de trabajo sería perfecto para escribir la letra de su comparsa, que dirigiría Juan Oneto. Así fue como en 1980 sacan juntos ‘Los guanches’, llegando por primera vez a la final y obteniendo un tercer premio, dejando para la historia letras como este magnífico pasodoble a la mujer del comparsista.

No sé si te quiero tanto
tanto como tanto quiero
y, sin embargo, ni un año
nunca te he dedicado un requiebro.
Compañera de mi alma
no te he sabío valorar
siendo tú la cara oculta
de esta fiesta popular,
siendo cascabel sonoro
de mis alegrías,
mi ambición no me dejaba
ver que tú sufrías.
Cuántas noches
te he dejao plantá la mesa
que con mimo me ponías,
cuántas veces
te has tragao palabras fuertes
por llevar dos copas encima.
Ahora que estás escuchándome sola
comparte conmigo estas horas
que todo Cádiz es carnaval.
La fiesta
la hacemos los dos por igual
yo me parto el alma en la calle
y tú cantas a Cádiz en tu soledad.

Para el año siguiente no corren la misma suerte y ‘Gallos de pelea’, esta vez con la dirección del mítico José Pérez (Pepe el Caja) no consigue pasar a la fase final. Ya en este grupo salían voces históricas del carnaval como Caracol o Kike Mayones.

En 1982 es cuando Joaquín Quiñones tocó por fin lo más alto de la clasificación y se hizo con el primer premio de la modalidad, de nuevo con la música de Aurelio, quien también ejercía de director de un grupo que sumaba voces como Catalino o Juanelo. Joaquín Quiñones había entrado en la lista de los grandes nombres de la comparsa.

Contaba una abuela
en su nuevo piso
lo que echa de menos
su casa vecinos.
Si había un niño malo
podía hacer la plaza
que estaba la vecindad
para echarle una mirá.
Qué gusto daba guisar
en la cocina común
con su fogón de ladrillos
por extractor, dos cristales partíos.
Siempre cantando al lavar
sin una programación
a Purpejos sola en mi lebrillo.
Tenía en mi balcón
la caña de Manué
de rosa un macetón y enreaeras,
la alcoba soleá,
un llanto corredor
y un patio de postín que no te veas
donde al atardecer
con el punto croché
se solía criticar
pa conocernos bien.
En mi barrio yo fui
Carmen la de la trenza
y ahora soy, simplemente,
la del séptimo derecha.

(Vídeo subido por Carnavalsur)

La semana de… Antonio Martín (VI)

El año 1991 Antonio Martín traería de nuevo la música de la chirigota de Carapalo con ‘Bebé a bordo‘ que quedó en segunda posición tras ‘Los príncipes encantados, gracias igualmente’ del Lobe.

En coros también bajó al segundo puesto con ‘A Venecia del tirón‘, inspirándose en la ciudad italiana de los canales. Este coro contó de nuevo con la autoría de Antonio Burgos.

En comparsas, sin embargo, volvió a repetir primer premio con ‘Encajebolillos‘, una comparsa flamenca y clásica donde las haya. De nuevo el clasicismo ganó frente a la innovación que suponía su rival más directo: Antonio Martínez Ares con su comparsa ‘Calabazas’. De ‘Encajebolillos’ podríamos destacar muchas coplas pero nos vamos a quedar con esta en la que el autor muestra su rechazo al cierre del Hospital Mora.

Barrio de los caleteros
como te llevo en mis adentros
las jangas que a ti te hacen
a mi me parten los sentimientos.

En el barrio de la viña
esas calles que colindan
con nuestra bella caleta
se van a morir de rabia
si pronto no desagravian
el daño que las contempla.
Después de un montón de años
sobre el viejo Balneario
que fue la entrada al divino templo,
de sus viejas ruinas
una absurda piscina
alzarán de cemento.
Y en frente el hospital
bendito edificio
que un gran gaditano quiso
que fuera pa nuestro suelo
donde curan las penas y desventuras
y al mismo tiempo la cuna
donde mis niños nacieron.
Ay, una historia así
no pue ser verdad
que unos gobernantes
por mal talante
quieran borrar.
Ay, Caleta y hospital
ay, mi hospital y mi caleta
quién se atreve a destrozar
si lo que nace inmortal
no hay leyes que lo someta.
Les caiga una maldición
a esos gachós desgraciaos
que en su piscina se le cortaran la digestión,
echaran por la boca el pulmón
y el hospital cerrao.

Al año siguiente vuelve a hacer la música para la chirigota del Carapalo, repitiendo segundo premio con ‘Bien nos diste coba… Cristoba‘ ya que el pelotazo de ‘El que la lleva la entiende’ (Los borrachos) fue insuperable.

En coros volvió a bajar quedando en tercera posición con ‘Los pájaros‘ en la que será la última agrupación con la autoría del periodista sevillano Antonio Burgos. Este coro quedó superado por ‘Tutilimundis’ de Nandi Migueles y Pepe Marchena y ‘Guanahaní’ de Antonio Rivas y Julio Pardo, primer y segundo premio respectivamente.

En comparsas quedó en segunda posición con ‘Los trotamúsicos‘, todo un homenaje a los músicos del carnaval a través del tipo de un hombre orquesta. Precisamente, su discípulo y rival, Antonio Martínez Ares también eligió el mismo tipo aunque con ideas y planteamientos completamente distintos. Ese año el primer premio fue para Joaquín Quiñones y Pepito Martínez con ‘Suspiros de Cai’. 1992 sería el año en el que por última vez, Pepe el Caja y Antonio Martín sacaran juntos una comparsa.

En 1993, tras la ruptura entre Martín y su director, la dirección corre a cargo de José Luis Mejías y su grupo perdió a voces importantes como McGregor o Catalino. Ese año Martín volvió a renovar su estilo con una puesta en escena llamativa. Su comparsa fue ‘El titiritero‘ y consiguió un tercer premio, por detrás del segundo de ‘El bache’ de Paco Rosado, Luis Ripoll y Erasmo Ubera y de ‘Los miserables’ de un Antonio Martínez Ares que por fin superaba a su maestro.

Ese mismo año no compone para el coro de la Viña, aunque sí para una chirigota. La chirigota del Lobe se ponía en manos de este autor con la idea de partirse de risa durante todo el repertorio, y eso fue lo que hicieron con ‘Partido de Risa Obrero Español‘, que se quedó con un segundo premio detrás de ‘Con el sudor del de enfrente pero decidnos los ricos’ del Selu.

Al año siguiente volvió al coro de la Viña, aunque esta vez no obtuvieron premio con ‘Al ataque‘ compartiendo autoría con Antonio Miranda.

En chirigotas continúa con el grupo del Lobe y saca una agrupación con aires argentinos, era ‘Los tangos bien puestos‘, destacando de la misma el estribillo. No obtuvo el pase a la final.

Sí que consiguió estar en la final con su comparsa ‘Las verdades del barquero‘, aunque de nuevo con un tercer premio, ya que ese año volvió a ganar Antonio Martínez Ares con ‘La ventolera’ y en segunda posición quedó ‘Güenagente’ de Pedro Romero y José Manuel Prada y parte de su grupo: su antiguo director (Pepe el Caja), Catalino, McGregor, Kike Mayones, etc.

En 1995 volvió a meter en la final a sus tres agrupaciones. El coro de la Viña con autoría de Antonio Miranda fue cuarto premio con ‘Los cuentistas‘. Quedó por detrás de ‘El pregón’ (primero) de Antonio Rivas y Julio Pardo, ‘¡Qué latazo!’ (segundo) de Nandi Migueles y Pepe Marchena y ‘El coro de los niños’ (tercero) de José Luis Sánchez del Pino y Salvador Longobardo.

En chirigotas cierra su ciclo con el Lobe con un tercer premio y ‘Los hombres de Neardental, hola qué tal‘ que quedó por detrás de ‘Los lacios’ del Selu (primero) y ‘Los últimos en enterarse’ del Yuyu, Sánchez Reyes, Carapalo y Paco Rosado y por delante de ‘Los caballeros de la Edad Media’ de Paco Cárdenas, Ramón Peñalver y el Noli.

En comparsas ganó Joaquín Quiñones y Pepito Martínez con ‘Los charrúas’ y en segundo lugar quedó Antonio Martínez Ares con ‘El brujo’. Martín quedó en tercer lugar con ‘Los principiantes‘, una comparsa en la que el autor volvía a participar como componente tras varios años de estar únicamente escribiendo. De esta comparsa ha quedado para la historia su magnífica presentación o aquel pasodoble en el que homenajeó a Paco Alba.

Al año siguiente, 1996, volvió a ser tercer premio con ‘Los Quijotes del sur‘, aunque en muchas quinielas optaban a todo. El primer premio fue para ‘La trinchera’ de Martínez Ares y el segundo para ‘El viejo refranero’ de José Manuel Prada. En cuarto lugar quedó la comparsa jerezana de Antonio Busto ‘Grumetes gaditanos’. Antonio Martín acertó con tipo y letras pero parecía que estaba pasando por una mala racha en la clasificación, no consiguiendo pasar del tercer premio desde que dejó a su antiguo director.

En coros también obtuvo un tercer premio con ‘El chichobolo‘ donde compartía autoría con José Manuel Sánchez Reyes. El primer premio fue para Julio Pardo y Antonio Rivas con ‘Buque escuela’ y el segundo para ‘¡Oh Cádiz!’ de Antonio Segura y Adela del Moral.

En chirigotas ese año colaboró con el Libi y con el grupo del Petra al que ya pusiera música en chirigotas como ‘Hasta que la muerte nos separe’ o ‘Bebé a bordo’. Fueron ‘Hasta las mismas trancas, Cádiz‘ y su tipo escatológico no pasó a la gran final.

En 1997 es elegido pregonero del carnaval y presenta dos agrupaciones a concurso. En primer lugar el coro de la Viña con autoría de Sánchez Reyes consiguió el primer premio con ‘El habla de Cádiz‘, siendo éste el último primer premio del coro viñero.

En comparsas también fue primer premio con ‘Los buscavidas‘, una comparsa de estilo clásico que competía con ‘El vapor’ donde Martínez Ares intentaba sellar la paz carnavalesca con el autor de la calle San Vicente. Finalmente ‘Los buscavidas’ ganó dejando para la historia el maravilloso pasodoble de los vientos o la presentación.

A la vera la Plaza
tengo un puesto chiquito,
de limpio y de bonito
parece de sal.
rinconcito de ensueño,
que verlo envidia da.
Y sin que naide lo sepa,
en ese puesto encantao,
treinta años me he llevao
y naide lo ve
haciendo mi pregón tuyo,
que es mi pasión y mi orgullo
y mi gloria y mi ley.
Y un año más vuelvo aquí
que es un pecado mortal
si no sigo pregonando,
cantando y rabiando
por tu Carnaval.
Y el buscavía de aquí,
es una excusa ya ves
que si yo vivo y si muero,
y es porque te quiero
con toito mi ser.
Que de mí, tú nunca debes dudar
porque tú mandas en mi voluntad.
Ven acá mi morena,
llévate que no hay
na como lo de Cai
y lo traigo yo
envuelto en una copla,
no me digas que no.
Que voy buscando la vía,
llévalo sentraña mía,
y págame en alegría
que yo te daré
Caí, otros treinta años
envueltos como oro en paño
y verás tú que bien.
Y un año más vuelvo aquí
que es un pecado mortal
si no sigo pregonando,
cantando y rabiando
por tu Carnaval.
Y el buscavía de aquí,
es una excusa ya ves
que si yo vivo y si muero,
y es porque te quiero
con toito mi ser.
Ay, no, no, nunca me digas que no
que tú a mí siempre me has dicho que sí.
Ay, no, no llévate mi corazón,
ay sí, sí, que sigue roto por ti,
por ti, por ti, por ti.

La semana de… Antonio Martín (V)

En 1987 Antonio Martín vuelve a ser tercer premio con el coro de la Viña y de nuevo tras los dos mismos coros que el año anterior. El primer premio fue de nuevo para Adela del Moral y Antonio Rivas con ‘Watussi’ y el segundo premio para el coro de Puerto Real con ‘Tierra a la vista’. El coro de la viña fue en esta ocasión ‘Cuarenta en bastos‘.

Ese mismo año la modalidad de comparsas ve como Antonio Martínez Ares consigue un cuarto premio con ‘Esto es carnaval’, como los Majaras del Puerto entran por primera vez en una final tras la reunificación de los premios con ‘Caballos andaluces’ consiguiendo un tercer premio y como Pedro Romero y Aurelio del Real se unían a parte del grupo de Enrique Villegas para sacar ‘Con gancho’. En 1987 hubo una lucha parecida a la que protagonizaron ‘Agua clara’ y ‘Robots’ pero esta vez Martín presentaba la comparsa más innovadora, ‘A fuego vivo‘, y Pedro Romero la más clásica, ‘Con gancho’. Si en 1983 ganó el clasicismo, aquí ganó la modernidad de la comparsa de Antonio Martín que nos legó para la historia coplas como esta dedicada a su hija.

Hace cuatro meses,
mi niña del alma,
que no me oyes ningún cuento
con el corazón atento
poco antes de dormir.
Hace cuatro meses
que apenas me hablas
cuando vuelvo del ensayo,
de esperarme te has cansao
y otra noche más sin ti.
El cuento que quiere,
hoy te lo entretiene
esta lucha mía con el carnaval.
Hace cuatro meses
que vivo sin verte
que es por eso que esta noche,
mientras duerme mi lucero,
compondré este pasodoble
pa la niña que más quiero,
como el cuento que tanto te debo.
Olvidaré al comparsista
por esa sonrisa
tan cascabelera.
Y, aunque me lleve al fracaso,
cambio los aplausos
por que tú me quieras.
Mas cuando llegue ese día,
entrañitas mías,
en que juntos los dos
vivamos los carnavales,
por aquí el rincón de Cai
vayas oyendo chiquilla
hecho coplilla, tu cuento de amor.

En 1988, año en el que ganaron autores que nunca más han vuelto a ganar hasta la fecha (como ya explicamos en un artículo dedicado a ello), al igual que otros autores como Enrique Villegas, Pedro Romero o Joaquín Quiñones, la comparsa de Antonio Martín no acudió al concurso del Falla aunque sí actuaron con su antología.
Sí que acudió al concurso con su coro de la Viña ‘Rodeo‘ volviendo a quedar en tercera posición tras ‘Quo Cadix’ de Salvador Longobardo y Eduardo Babé (primer premio) y ‘Camelot’ de José Gamaza, Pepe Marchena y Nandi Migueles.

En 1989 el coro de la Viña incorpora al periodista Antonio Burgos como letrista y consigue dar un salto de calidad llegando a conseguir el primer premio con ‘Takatá chinchin pompom‘, un tipo muy carnavalesco.

Ese mismo año volvió a concursar con otra comparsa histórica ‘Tras la máscara’ que, aunque ha quedado en la memoria de los aficionados, fue segundo premio, viéndose superada por ‘Nos quedamos de piedra’ de los Hermanos Alcántara.

Antonio Martín estrena la década de los noventa obteniendo tres primeros premios en el mismo año, nada más y nada menos.
En 1990 compuso la música de la chirigota de Francisco Abeijón (Carapalo) que había obtenido en 1989 el primer premio con ‘El crimen del mes de mayo’ y en 1990 volvió a hacer lo propio con ‘Hasta que la muerte nos separe‘ dejando para la historia el pasodoble “Mi amigo Paco“.

En coros volvió a estar en lo más algo con la coautoría de Antonio Burgos con ‘Bátmonos que nos vamos‘, un coro que recordaba a los personajes de Batman.

En comparsas también ganó con un tipo muy sencillo a la par que efectivo donde destacan los gorros. Era ‘La mar de coplas‘, una comparsa que volvía a demostrar que el tándem Martín-Pepe el caja funcionaba a las mil maravillas. De entre todo el repertorio de esta agrupación hemos destacado su pasodoble de presentación.

Quizás porque mi mare
me vino a parir
como a una mojarrilla
a la orilla del mar
cuando del mar me alejo
en la distancia muero,
tal vez porque fue Cai
en donde yo nací,
la sangre de mis venas
esté bañá de sal
y de tanto soñar
cerca de la Caleta
igual que el poeta
me crea marinero.
Gadita y marinero
pa qué quiero más,
es toda mi fortuna,
toda mi ilusión,
y es como una locura
que me esté matando
pensar que no existen
más meses en el año
que el de febrero
para ser coplero
de esta tradición.
Y que un año más Lucas
con letras de nácar,
en la proa de mi barca
el nombre de Carmela
y una vez mas salpique
las olas de plata
pa refrescar mi sueño
amontonado sobre la arena.
Y aunque sirva de risa
gritarlo no puedo
que es como una caricia
que a mi me disloca,
quizás porque mi mare
me parió sin más
en la orillita del mar
el alma se me ahoga
en este mar de coplas.

La semana de… Antonio Martín (IV)

En 1984 tras el éxito de ‘Agua clara’, Antonio Martín volvió a mirar a lo más clásico, a las raíces de la comparsa con ‘Andaluces por el mundo‘, dirigida por Manolo Moreno, célebre componente de las comparsas de Paco Alba. Esta agrupación quedó en segundo lugar por detrás de ‘Filo andaluz’ de Manolo Varo de Barbate y por delante de ‘Quince piedras’ de Enrique Villegas (tercer premio); ‘Canela y clavo’ (cuarto premio) de los hermanos Antonio y Pedro Trujillo, los Catalanes; ‘Gandhi’ (quinto premio) de José Luis Bustelo y ‘Requiebro’ (accésit) de Antonio Martínez Ares.

Ese mismo año compuso para una chirigota que se alzó con un accésit ‘Pulpo la gallega‘, con la coautoría de José Castellón.

También ese año colaboró con el cuarteto ‘Goma 2‘ que fue descalificado por no terminar su actuación. Ya solo le faltaba el coro para haber participado en todas las modalidades.

En 1985 realiza un fichaje importantísimo y no se trató de un componente, sino de un grupo, el que años atrás le pusiera las cosas difíciles con ‘Robots’. Ese grupo se fue con Martín y, como curiosidad, Manolo Moreno, director de ‘Andaluces por el mundo’ fue quien dirigió la comparsa del autor que ponía letra a este grupo que llegaba, Joaquín Quiñones.
La unión de Martín con Pepe el Caja comenzaría de la mejor manera y es que se abrió un periplo de tres primeros premios consecutivos. En 1985 fueron los vencedores con ‘Entre rejas‘, siendo muy recordado ese final de popurrí donde la reja se abría y el público se lanzaba al escenario a lanzar flores a la agrupación. Esta comparsa es una de sus mejores agrupaciones y prueba de ello es el magnífico pasodoble a la saeta del carcelero, la presentación, el popurrí o este pasodoble de presentación.

Prisionero como un pajarillo
hoy yo vengo por ti prisionero
porque preso de tus cosas vivo
lo mismo que una novia de los celos.
Prisionero de tus carnavales,
donde se encierra mi corazón
y se enrea como nadie sabe
condenao a cantarte Cai
mil años de prisión.
Prisionero del Falla
cuánto mal te paga tu propia afición
y aunque a veces me duela
es una condena que deseo yo.
Condena sin remedio
porque por ti me pierdo
y mi único delito tan solo es quererte
y cuando digo te quiero
si te engaño yo prefiero
que me sentencien a muerte.
Soy un caso imposible
y aunque no viva libre
te digo sin más quejas
Ay, Cai de mis carnes
de ti no sé escaparme
aunque en par en par
me abran tus rejas.

En 1986 fue su primera incursión en el mundo del coro, logrando así tocar todas las modalidades del concurso. Antonio Martín junto a Pepe Martínez y Antonio Hucha compuso el coro ‘La plastilina‘ que se alzó con el tercer premio, por detrás de ‘La viudita naviera’ (primer premio) de Adela del Moral y Antonio Rivas y ‘Me tocó la china’ de Antonio García, José Zorrilla y Vicente Lozano, de Puerto Real. En este coro, Antonio Martín compuso el maravilloso tango “Tengo dos novias bonitas“, una idea que nace de Manolo Torres y que es el propio Martín quien le da forma dejándolo para la historia.

En comparsa, volvió a ganar el primer premio con ‘Soplos de vida‘ incorporándose al grupo McGregor, otra de las voces sobresalientes de la historia de la comparsa. Ese año el segundo premio fue para ‘Cargadores gaditanos’ de Manolo Varo de Barbate y el segundo para ‘Hombres lobos’ de Enrique Villegas. De esta comparsa de ‘Soplos de vida’ hay muchas coplas que se pueden rescatar pero vamos a quedarnos con una dedicada a una barca caletera playa de la Caleta que comienza con los sones del pasodoble ‘Los Julianes’ de Paco Alba.

Pero yo tengo una barquilla
con una gracia en la quilla
que pa qué te vi a contar.

Esa barquilla
que por la quilla
derrama la gracia,
dicen que sobre las olas
la escucharon hablar sola
lamentando su desgracia.
En la Caleta,
esa playita coqueta,
reliquia de Cai,
pueblo marinero,
como en una pesadilla
se moría por los celos
viendo como allá en la orilla
le ganaba la partía
un caballo retrechero.
No, yo no me merezco
este vil desprecio
de los gaditanos,
siendo caletera
nunca me homenajearon.
No, yo que he combatío
con el mar bravío
por mi marinero.
Barquilla mía,
no sientas celos
porque en la vía
ni los pegasos del cielo
a ti podrán desplazarte
y menos arrancarte
del corazón del caletero.