La semana de… Antonio Martín (III)

En 1978 Antonio Martín vuelve a componer para una agrupación de la provincia, en este caso para El Puerto de Santa María, junto con Manuel Ariza. La comparsa se llamó ‘Los arrabaleros‘.

Se trata de una buena comparsa que no pudo hacer más que conseguir un segundo premio debido al auténtico pelotazo que supuso la comparsa que Los Majaras sacaron ese año, ‘Raza mora’, que se alzó con el primer premio provincial. Mientras, en el carnaval de Cádiz, Pedro Romero volvía a ganar con ‘Los tribunos’ y Luis Ripoll conseguiría el segundo con ‘Los golfos’.

Al año siguiente volvió a escribir para una comparsa de San Fernando, ‘Los Charles River’, junto a Alfonso Quirós, consiguiendo un tercer premio provincial por detrás de ‘Hombres del campo’ (primer premio) de Enrique Villegas de Chiclana y ‘Cantares’ (segundo premio) de los Majaras del Puerto.
No obstante, ese año también escribió para una comparsa de Cádiz llamada ‘Ángeles y demonios‘ que mantuvo una enorme lucha carnavalesca con ‘Navegantes gaditanos’ de Pedro Romero y Aurelio del Real que se saldó con un empate técnico, es decir, que ambas fueron condecoradas con el primer premio de la modalidad. De esta comparsa destacan el pasodoble dedicado al andaluz o este donde hace alusión a su pasodoble de ‘Los mayordomos’, ya que el tanguillo no solo no se está perdiendo sino tomando fuerza.

El tanguillo gaditano
se pierde y es una pena,
esa letrilla sincera yo canté,
yo canté…
El cantecillo gitano
que nació por nuestras venas
y le juro muy de veras
que en sus tiempos lamenté.
Pero al cabo de los años
al ver que está resurgiendo,
solo queda, qué remedio, claudicar
y decir muy felizmente
qué suerte rectificar
pues ya te cantan los chiquillos,
por las plazuelas hay tanguillos.
Ya te prefieren los mayores
a otro tipo de canciones,
todos te brindan un ole,
rey del folklor.
Y otra vez cantaré
que si bajaran del Cielo
los que al tango dieron vida,
igual que dije ayer,
se morirían de nuevo
pero ahora de alegría
al oír, no es pasión,
de esta forma que cantáis
los coristas gaditanos, vive Dios,
por las calles de mi tierra
que hasta el cielo tiembla
el tanguillo de Cai.

Si en 1979 consiguió alcanzar la gloria, al año siguiente le tocó ver la otra cara del carnaval, ya que por primera vez una agrupación de Antonio Martín quedaba fuera de la final. Conjuntamente con otras agrupaciones que no pasaron a la última noche, ‘Caleta‘ cantó en la escalera de la facultad en un hecho histórico. Aunque la historia da a cada agrupación el sitio que merece y ‘Caleta’ ha dejado para la historia coplas como el piropo a la playa que le da nombre y, sobre todo, la presentación, que sonará en cada una de las actuaciones de su comparsa hasta su retirada y más allá como uno de los himnos del carnaval.

En 1981 vuelve a la final con ‘Charlatanes de feria‘ consiguiendo el tercer premio tras el segundo premio de ‘Los hijos de la noche’ de Enrique Villegas y el primer premio de ‘Pregones’ de Pedro Romero y Emilio Álvarez.

Al año siguiente volverá a sacar una de esas presentaciones que se recuerdan, la de ‘Voces negras‘, que quedó de nuevo en tercera posición siendo primer premio Joaquín Quiñones y Aurelio del Real con ‘Dioses del Olimpo’ y segundo premio ‘Los pimpis de Cádiz’ de Antonio Busto.

En 1983 volvió a ser protagonista de otra batalla de coplas histórica. En ese año quedó en cuarto lugar ‘Los comuneros’ de Enrique Villegas, en tercer lugar ‘Los jinetes de la Pampa’ de Manolo Varo de Barbate. La disputa vino entre el primero y el segundo, una comparsa clásica y otra vanguardista, una de Antonio Martín y otra de Quiñones-Aurelio. ‘Robots’ era la sucesora de ‘Dioses del Olimpo’, dirigida por Pepe el Caja y con componentes históricos como Catalino o Caracol, y era una comparsa de corte moderno para la época y toque futurista. ‘Agua clara‘, en cambio, era la comparsa más pura y más tradicional. Estuvo muy igualada la balanza, aunque finalmente se inclinó a favor del clasicismo de la comparsa de Martín y ‘Agua clara’ se alzó con el primer premio.

Me viene a la mente
como si lo viera,
como si lo viera,
Calle San Vicente,
donde yo naciera,
donde yo naciera.
Plaza la Cruz Verde,
corazón del barrio,
corazón del barrio,
canastillo a cuesta
pasaba a diario,
pasaba a diario.
Y allí estaba yo
entre el corrillo de los niños
mientras tú me contemplabas,
mare, ay mare.
Y triste de mí,
que nunca supe del cariño
que encerraba tu mirada,
de esos suspiros del alma,
de esos besos que me dabas.
El día que el destino me apartó
de tu regazo me sentí solo
y a pesar que otra mujer me da su amor,
cuántas noches recordándote te lloro.
Por eso hoy vuelvo a ese mismo rincón
con mi infancia perdía.
Ay, calle San Vicente,
placita la Cruz Verde
regrésame a esos días
pa devolverle con el corazón
ese beso de amor a la mare mía.

La semana de… Antonio Martín (II)

En 1973 llegó uno de los momentos álgidos de la trayectoria de Antonio Martín. Tras varios años de ganar únicamente cuando Paco Alba, su maestro, descansaba, el discípulo lo superó y ‘Capricho Andaluz‘ quedó en primera posición mientras que Paco Alba quedaba segundo con sus ‘Estampas goyescas’ siendo esta última comparsa abucheada por parte del público que quería volver a escuchar a la comparsa del niño de San Vicente.
A partir de entonces Martín tendrá que cargar con la losa de aquella noche en la que, aunque tocó la gloria, vio como su maestro caía derrotado y tan tocado que ya no volvería a sacar más comparsas.
De la comparsa de Martín de ese año podríamos destacar varias letras, entre las que destaca el célebre pasodoble de la rosa. En un principio, esa letra no tenía mayor importancia para el grupo, era un pasodoble más. Una noche en la que la comparsa cantó en su ensayo para varios aficionados, una vez terminado el repertorio, le pidieron el pasodoble de la rosa, el director (Antonio Trujillo, el Catalán) decidió cantarlo y fue el gran pelotazo de la agrupación. Hoy vamos a recordar esta agrupación con una pieza menos recordada pero de mucha calidad, la presentación.

Las guitarras suenan solas,
las guitarras suenan solas
y se desgarran las gargantas
se desprende el cante solo
al contemplarte reina
gitanita mora.
Bendición de Dios
que a su capricho te quiso crear
canción compuesta con los rumores del mar
del mar que de noche y día
adorándote está.
Eres tú, sentir
de Andalucía eres su pregón,
pregón de la alegría representación
del sol tú eres lo más grande de la creación.
Y por ser así
te envidia todo el mundo sin razón
y yo por día voy sintiendo más pasión
por ti, tú eres para mí mi locura
de amor.

Ese mismo año también compone para la chirigota ‘Los guapos de las verbenas’ de Gustavo Rosales (Agüillo), consiguiendo un accésit.

Al año siguiente, el autor comienza ‘Los rumberos‘ junto al grupo de ‘Capricho andaluz’ pero por diversos motivos el autor abandonó el proyecto, que fue culminado por Pedro Romero alcanzando el primer premio, dando paso a una larga serie de primeros premios de este grupo con el autor del barrio de Santa María.

Antonio Martín, por su parte, pasó unos años en los que miraba a la provincia y a Cádiz en sus comparsas. En 1974, además de comenzar ‘Los rumberos’, junto a José Ramos (Requeté) consiguió el primer premio provincial con la comparsa de San Fernando ‘Los Camarones de la Isla‘.

1975 fue un año bastante extraño en el carnaval. Sería la última agrupación de Paco Alba ‘Los belloteros’, que se inscribió como chirigota pero que recibió el primer premio de comparsas compartido con ‘Los napolitanos’ de Pedro Romero y Aurelio del Real. El segundo premio local fue para ‘Ecos del Paraguay’ de Ricardo Villa y el tercero para ‘Animadores de Cabaret’ de Luis Ripoll. Antonio Martín volvió a sacar la comparsa en San Fernando junto a Requeté consiguiendo esta vez en un segundo premio con ‘Los buenaventuras‘, quedando por debajo de ‘Alegrías de Cádiz’ de los Majaras del Puerto de Santa María.

En 1976 vuelve a escribir para Cádiz con una comparsa que se quedaría en un segundo premio ‘España y olé‘ que no pudo con un imparable Pedro Romero y su ‘Carnaval 76’. En esta comparsa, Martín nos dejaría un sentido pasodoble dedicado a la muerte de Paco Alba, su amigo, maestro y rival.

En 1977 continúa en Cádiz y volverá a tocar lo más alto de la clasificación, ya que vuelve a obtener el primer premio con ‘Los mandingos‘, una comparsa que luchó fuertemente contra otra agrupación histórica ‘Nuestra Andalucía’ de Pedro Romero y Aurelio del Real.

Sin yo saber por qué
me caractericé
tratando de imitar
al hombre de color.
Aquel negrito fiel,
privao de libertad,
que nació pa ser
esclavo de su señor.
Sin saber la razón
me siento como él
viendo lo que sucede
a nuestro alrededor
en esta humanidad
que ya tal como va
solo la salva Dios.
Hoy el mundo ya no es mundo,
hoy se ha vuelto todo injusto
y no se respetan
los seres humanos.
Por el maldito dinero
aún existen los negreros
y explotan al pobre
los privilegiados.
Si antes se discriminaba
al hombre de color,
hoy también se discrimina
la clase social,
el que más tiene más vale.
Yo en este mundo tan perro
y lleno de maldades
me siento negro de verdad.

La semana de… Antonio Martín (I)

El dos de mayo de 1949 vino al mundo en el Barrio de la Viña uno de los autores más laureados del Carnaval de Cádiz y maestro indiscutible de las comparsas. En la plaza de la Cruz Verde estaba ‘El Gavilán’, un bar donde paraban los mejores carnavaleros de la época y donde Antonio Martín comenzó a escuchar y a aprender de los que sabían de esto. Ya de pequeño, en el colegio, componía letras con las músicas de Paco Alba en el fin de curso.
La oportunidad de escribir una comparsa completa le llega en 1968 bajo la dirección de Manolito el cariñoso, un afamado componente de agrupaciones de autores como Paco Alba y Fletilla y que, como curiosidad, algunos años más tarde saliera en una chirigota que llegó a Cádiz desde Hamburgo en 1972 con autoría de Rafael López Romo ‘Los gaditanos’. El nombre elegido para debutar como autor es ‘Los mayordomos‘, una comparsa sencilla donde el autor deja para la historia un gran pasodoble como “El tanguillo gaditano se está perdiendo” que aún hoy se recuerda.

Esta comparsa consiguió el tercer premio local compartido con ‘Los lunares’ de Enrique Villegas. En la categoría de locales el primer premio fue para ‘Los senadores romanos’ de Paco Alba, el segundo premio para ‘Semblanza gaditana’ de Ricardo Villa y accésit fueron ‘Los cantores de Acapulco’ de Agustín González (El Chimenea) y ‘Los hippys’ de Pedro Romero. En provinciales el primer premio fue para la comparsa de San Fernando ‘Los floristas ambulantes’ de José Hedrera y el segundo premio para ‘Los croupiers de de Montecarlo’, también de San Fernando y con la autoría de Antonio Torres y Paco Mora. En regionales, el primer premio de comparsa fue para ‘Rafaelito y sus apaches’ de Córdoba.

En 1969 junto con Manuel Rosales, Antonio Martín escribe ‘Los nuevos aristócratas‘, cuyo pasodoble dedicado a la Semana Santa gaditana y sus costumbres todavía se recuerda.

Ese año consiguieron también el tercer premio, mientras que primero y segundo volvían a ser para Paco Alba y Ricardo Villa con ‘Los fabulistas’ y ‘Los chulapos’ respectivamente.
Ese mismo año fue accésit ‘Los tulipanes negros’ de Antonio Clavaín y José Moreno y hubo dos premios especiales: uno para ‘Show de Wald’ y otro para ‘Los bambinos gaditanos’, comparsas ambas de Agustín González (El Chimenea), la primera femenina y la segunda juvenil.
En la provincia ganó el primer premio la comparsa isleña ‘Mary Popins y su conjunto’ de Requeté y el segundo premio para la comparsa de El Puerto de Santa María ‘Los romeos’ con la autoría de Francisco Soto (Misterio) y José Luis Arniz. También vino ese año de Córdoba la comparsa ‘Los de Sierra Morena’ consiguiendo el primer premio regional.

A su tercer año, Antonio Martín conseguiría estar en lo más alto de la clasificación. En 1970 hubo un accésit de comparsa local ‘Los trovadores’ y dos de comparsa regional ‘Los puretas extravagantes’ de Córdoba y ‘Los turistas del Tirol’ de Isla Cristina. En las comparsas regionales los premios fueron el primero para ‘Los sénecas’ de Diego Caraballo y José Luis Arniz, naciendo así la que pasaría a la historia como la comparsa de los Majaras de El Puerto. El segundo premio fue para la comparsa de San Fernando ‘Los veneciadores’ de José Hedrera y Antonio Pérez. En locales, el tercer premio fue para ‘Los brujos’ del Chimenea, el segundo para ‘Los blanco y negro’ de Pedro Romero, quienes nos legaran el célebre pasodoble de la caracola, y el primero para Antonio Martín y ‘Los tarantos‘. El niño de la calle San Vicente llegó al primer premio y lo hizo con una comparsa donde defendía a ultranza su condición de comparsista.

Lleva el nombre de comparsa
los conjuntos gaditanos,
hay quien se lo toma a guasa
Y mal nos tiene considerados.
No me digan que no es bello
cantarle a la tierra suya,
compararle con el cielo
y exaltarla de hermosura.
Por eso todos los años
me siento extraño
si no te canto,
es igual que una promesa
que tengo hecha
nunca le falto
y aunque digan lo que digan
las malditas malas lenguas
comparsista toa mi vía
yo seré para mi tierra.
Tanto gozo con cantarle mis piropos
que el rumor de los demás me importa poco.
Gozo tanto que por muchos sinsabores,
sacrificios y quebrantos
nada me quita las ilusiones
y aunque existan derrotistas
soy comparsista de mil amores.

Para 1971 Paco Alba volvió a sacar comparsa y nadie pudo arrebatarle el primer premio a ‘Los forjaores’. Ese año, Antonio Martín tuvo que conformarse con un segundo puesto con ‘Los porteños‘.

Las demás comparsas premiadas fueron: ‘Los ruiseñores del Perú’ (tercer premio local), de Pedro Romero; ‘Los nuevos del sur’ (accésit local), de Luis Ripoll; ‘Los hindúes’ (primer premio provincial), de Manuel Ariza y José Luis Arniz; ‘Los camborios’ (segundo premio regional) de Wenceslao Rios, J. Biedma, Horacio Noguera y B. Beltrán de Isla Cristina; ‘Los locomotoros’ (tercer premio regional), de Córdoba; ‘Los rondadores’ (tercer premio regional), también de Córdona; y ‘Los Cicerones’ (accésit provincial), de Francisco Soto y José Luis Arniz de El Puerto de Santa María.

En 1972 volvió a descansar Paco Alba y Antonio Martín volvió a ocupar el primer puesto con ‘Los aventureros‘, una comparsa donde vuelve a demostrar que es uno de los autores que supondrá el futuro de la fiesta. Destacamos de esta comparsa este pasodoble en el que le canta a la Caleta a pesar de que esta playa es la novia de Paco Alba.

Yo sé que es poco galante
dirigirse con piropos
a la novia de otro amante
pero yo, no obstante,
cantarle quisiera
a esa que llaman Caleta,
novia de un poeta
que vive por ella.
Si siente celos que rabie
lo mismo que yo he rabiao…
Cuando escuchaba
como le cantaba
lindas serenatas
y ella coqueta
dichosa jugaba
en su mar de plata
mientras de envidia moría yo…moría.
Por eso este año
aprovecho que tu amante no ha venío
pa decirte lo que yo por ti he sentío
ay, mi rinconcito caletero.
Por eso te canto
todo lo que te tenía yo guardao
como un novio locamente enamorao
al que le han dao celos y celos,
celos de ver las estrellas
cuando en tu arena
su luz derraman,
celos tengo del viento
que despierta tus aguas.
Eres un tesoro
que en el mar se arrulla, preciosa Caleta,
más rubia que el oro, que el oro,
quién tuviera la gran suerte
de tenerte por novia suya
como te tiene ese poeta.

En este 1972 los premios locales fueron para ‘Los play-boys’ (segundo premio), Pedro Romero y Antonio Trujillo y el tercer premio para ‘Los ribereños gaditanos’, de Luis Ripoll y José Luis Arniz. En provinciales, el primer premio fue para ‘Los galanes’, de José Luis Arniz y el segundo para ‘Los cabales’, de San Fernando. En regionales el tercer premio fue para la comparsa de Isla Cristina ‘Los neoyorquinos’.

La semana de… El coro de la Viña (II)

En 1982 repitieron primer premio con ‘Pinocho’. La autoría recaía en esta ocasión en La Agrupación, Antonio Hucha y José Martínez. No sería la última vez que el coro de la viña recurriera al cine para inspirarse en su tipo.

Para formar estos muñecos
y darle vida a Pinocho
los señores carpinteros
se tuvieron que esforzar
antes de empezar el trabajo
en buscar el material
pues somos unos treinta y tantos
y mucha madera se iba a emplear.
Rompieron ropero y cajones,
troncos de árbol, butacones
encontrados en la ciudad,
y por eso somos diferentes
de distintas dimensiones
como les vamos a explicar.
Este tan delgadito
que parece una raya
hecho con los listones de las casetas
que los salvajes parten allí en la playa.
Ese alto que está detrás
es de un palo de apuntalar
edificios viejos
de los que abundan mucho en nuestro suelo.
Aquel goldo del fondo
tan redndido como una bola
es de una rama del árbol
de enfrente al Hospital
y el Pinocho cortete
que ahora se va a empinar
se creerá que es de pino flandes
porque rojnea que es el mejor
¡Ay, maldita sea tu estampa
si eres un troncho de coliflor!

Al año siguiente, con el mismo equipo no consiguen el mismo puesto, sino que se quedan en un tercer premio por detrás de ‘La tía Norica’ de Julio Pardo y Quico Zamora (1º premio) y ‘La tertulia de doña Frasquita’ de Adela del Moral (2º premio). El coro de la viña quedó tercero con ‘Los caballitos que suben y bajan’, un tipo espectacular para la época.

Antes de empezar el mes de Febrero
ya vivimos todos el Carnaval
y aunque nos cueste muchos sudores
vamos preparando otro disfraz.
Ya son varios años en la brecha
cantándole a Cádiz con amor
pero se ha quedao chico el armario
para colocar mi vestuario,
mi mujer se enfada con razón.
Tengo ropas de aquel Liberal,
Piconeros de Cádiz juncal,
Signos Zodíaco,
Pitos y Flautas y Pinocho chuflón,
mi ropero parece un cajón
de algún Teatro.
La Parienta una bronca me echó
impresionante,
lo uniquito que faltaba ya
dijo de mal talante:
“¿dónde meto el caballo?
con toa la leche que tú mamaste”.

La semana de… Pedro de los majaras (III)

En 1976 con autoría de Ángel García y José Luis Arniz, volvieron a viajar, esta vez hasta el país galo trayendo ‘Los Apaches de París’ una comparsa que consiguió un segundo premio provincial.

apaches-de-paris

En 1977 descansa y vuelve al año siguiente con una de las mejores comparsas que ha dado la historia del carnaval de El Puerto de Santa María: ‘Raza mora’. La autoría volvía a recaer en Diego Caraballo (letra) y la agrupación (música). Esta comparsa nos dejó pasodobles como el famoso “Un cuatro de diciembre muere un malagueño” que se ha convertido en un himno que cada día cuarto del último mes de año suena por las calles de El Puerto. En esta ocasión nos vamos a quedar con el pasodoble de presentación de esta comparsa que consiguió el primer premio provincial de 1978.

Morena y legendaria fue la raza mora
lo mismo que la tierra donde fue curtida
fantástica, guerrera, bella y misteriosa
como los arenales que le dieron vida.
Se acabaron las luchas contra los cristianos,
se acabaron las tribus de infieles paganos
y el fabuloso reino de la morería.
Ya no verá, ya no verá
con recelo y temor como antaño moros en las coplas
con garras y guitarras y unas ganas locas
que ponen su reinado sobre Andalucía.
Ah, por algo el moro lleva por sus venas
el grandioso embrujo del pueblo andaluz.
Hasta Mahoma en su peregrinaje
rezaba cantando con luna y con sol.
Por Alá, yo que me quedo aquí de nuevo
con mi mora y mi camello
y que me busque el Sultán.
Por Alá
que me quedo y no me marcharé jamás.

Al año siguiente Pedro volvió a repetir autores con ‘Cantares’, otra gran comparsa que tuvo que conformarse con un segundo premio, ya que el primero recayó en la comparsa ‘Hombres del campo’ que trajo desde Chiclana don Enrique Villegas.

cantares

La década de los ochenta no pudo empezar de mejor manera para Pedro de los majaras, pues su comparsa supuso todo un pelotazo en el año. ‘Los simios’ llevó al Falla, con autoría de Diego Caraballo y la agrupación, el mundo de aquella película. Una interpretación genial y letras como esta hicieron que consiguieran el primer premio provincial de 1980.

A la puerta de la Gloria
vestido de blanco,
triste y gateando,
llegó un inocente
con tan solo medio año
y al verlo tan nuevo,
preguntó el supremo:
¿tú de dónde vienes?.
Vengo de un pueblo pequeño
entre los pinos y el mar,
donde todo el mundo es bueno
donde yo nunca podré jugar
porque cortaron mi vida
poco después de nacer.
Me vi con estos pañales
tirao en la calle
yo no sé por qué.
No tuve tiempo de hablar,
ni de ayudar, ni pedir,
sólo sé que mi papa
no me ha dejado vivir,
por culpa de mi mama,
juro yo que no lo sé,
me quitaron de llorar,
no me dejaron crecer.
Seguro que allá en la Gloria
tendrá cariño y bondad
y las miserias del mundo
no las tendrá que aguantar.
De nuevo le preguntaron
dónde dejó a su papa:
cuando me vine pal cielo
se quedó llorando
en Puerto Real.

La semana de… Pedro de los majaras (II)

Tras unos años de gira vuelve al carnaval en 1970 dando comienzo la andadura de la comparsa del Puerto por antonomasia, la comparsa de Los Majaras. La primera agrupación fue ‘Los Sénecas’, una comparsa escrita por dos de los autores que más han hecho por este grupo: Diego Caraballo y José Luis Arniz, fueron primer premio provincial.
senecas

En 1971 tuvieron un éxito apoteósico. Con la autoría de Manuel Ariza y José Luis Arniz sacaron ‘Los hindúes’, una comparsa con solo ocho componentes que demostró la gran potencia de la que los majaras han alardeado siempre. Los compotentes de ‘Los hindúes’ fueron: Antonio Rico (Pedro), Manuel Gómez (Catano), Francisco Gómez (Pacoli), Rafael Monje, Manuel Merino, Rafael Ciria, Francisco Díaz (Pelahigo) y José Luis Arniz. Es en ese año cuando Pedro comenzó a trabajar en el Bar Los Majaras, de ahí el sobrenombre de este coplero.

De la India misteriosa con amor
venimos para cantarte.
Mil canciones como rosas traigo yo
con perfumes orientales.
Ese embrujo que tú tienes,
hace que a mi tierra llegue
fama de tus festivales.
Rocas de sal
ancladas en el seno del mar,
los peces centinelas serán
y en vela estarán.
Por ti mi Cai,
bello rincón marino,
pulido de oro fino,
plata, rubí y diamante.
El sol y la luna
que ilumina tu silueta
manda un beso con ardor
para el faro y tu Caleta.
El sol y la luna
que acompañan tu alegría,
este hermoso festival
y a tu preciosa bahía.
Quisiera tener allá en la India,
quisiera tener una ciudad como tú.
Quisiera tener una Tacita
que embruje,
como tú me estás embrujando
y aquí se queda mi rosa marchita
por ti sangrando.

En 1972 y debido a algunas discrepancias el grupo acaba separándose y Pedro y los suyos acuden a Antonio Martín con quien empezarán ‘Los aventureros’, pronto esa aventura no cuaja y el autor gaditano sacará esta agrupación consiguiendo un primer premio. Ese mismo año en el Puerto salió ‘Los galanes’, aunque Pedro no sale debido a una enfermedad.
Al año siguiente sí que sale Pedro y lo hace con ‘Los Charlots’ con autoría de Ángel García y José Luis Arniz consiguiendo de nuevo un primer premio provincial encarnando al personaje de Charles Chaplin.
charlots

En 1974 José Luis Arniz asumió la autoría completa de ‘Nobleza baturra’, alcanzando un segundo premio provincial.

nobleza

Diego Caraballo vuelve en 1975 (junto a José Luis Arniz) para componer un primer premio provincial ‘Alegrías de Cádiz’, una de las comparsas que más se recuerdan y de la que rescatamos este pasodoble.

Llega la primavera
con su celo y su flora
bonita y tentadora
como una reina oriental,
cargada de colores,
de principios de amores,
de bellas mariposas,
de lindas rosas,
de amaneceres sin par,
aromas de festejo,
ambiente callejero,
el mes de mayo llegó
oliendo a hierbabuena,
oliendo a ropa nueva,
a vino y a canción.
Pero hablando de olores
me gusta más febrero
que huele a papelillo,
que huele a plumero
que lleva polvillo de los carnavales.
Hablando de alegrías
me gusta mas febrero
aunque en cualquier esquina
me caigan encima
veinte chaparrones.
Me gusta más febrero
con temporales,
me gusta mas que mayo
con sus calores.
Pero no porque me guste,
Cádiz de mi alma,
dejo de venir,
porque por mayo y febrero
yo me parto el pecho
vistiendo y cantando por ti.

La semana de… Pedro de los majaras (I)

pedro

Antonio Rico Segura nació el 28 de diciembre de 1942 y, como si de una inocentada se tratara el destino y un borrico quisieron que pasara a la historia con el nombre de Pedro. Desde pequeño sintió afición por los carnavales hasta que en 1962 decidió salir por primera vez cantando en carnaval con una comparsa. Esa agrupación fue ‘Fantasía de bandoleros’ que llevaba la letra y la música de Federico Rodríguez ‘El Cote’. Fueron primer premio provincial, ya que por aquellos años las agrupaciones de la provincia y las de la capital tenían premios distintos.

Al rasgueo de una guitarra
nos hizo a todos acordar
que una fiesta de alegría
celebraba esta ciudad.
Entre comparsas y coros
con pretil y serpentina
a esta gaditana
con su cante la ilumina
afrontando los peligros
que le añade su compás
a esta tierra yo he venido
a ofrecerte mi cantar
a ti, bella soñadora,
centinela de alta mar.
A ti, eterna primavera,
lo juro de corazón.
No digas que soy bandido
porque tú eres igual que yo
aunque en otras condiciones
si yo robo en los caudales
tú robas los corazones.

De esta manera comenzaba Pedro su andadura en este mundo del carnaval que lo ha hecho pasear su arte por toda España.
Al año siguiente consigue el segundo premio provincial de chirigotas con ‘Los maridos modelos’, de Federico Rodríguez y Manuel Camacho ‘el Chusco’.

1963-los-maridos-modelos

En el año 1964 este último autor asume la autoría completa de la comparsa consiguiendo un primer premio provincial con ‘Los gañanes’.

1964-los-gananes

En 1965, el año en que naciera “El vaporcito del Puerto” de Paco Alba y “Los Beatles de Cádiz” de Enrique Villegas, Pedro consigue un tercer premio con ‘Los amigos de la capa’ de Federico Rodríguez, ‘El Cote’.

1965-los-amigos-de-la-capa

Al año siguiente volvió a obtener un primer premio con la comparsa ‘Los gondoleros de Venecia’ del mismo autor. De esta agrupación destacamos el pasodoble dedicado a Chiclana por unas inundaciones que hubo. Esta copla la cantó Pedro de los Majaras junto al cuarteto Caballati.

Con el corazón transido
leímos aquella mañana
la inundación que ha tenido
ese pueblo de Chiclana.
A pesar de su desgracia
decían con emoción:
“aunque pasamos fatiga,
si nadie perdió la vida,
démosles gracias a Dios”.
Nadie les vieron llorar
aunque perdieron sus hogares,
en aquellos barrizales
trabajaban con afán.
Todos los que lo escuchaban
muy asombrados decían las gentes:
“ese pueblo de Chiclana,
el que he visto más valiente”.
Un niño con una pala,
quitando barro con gana,
a su madre le decía:
“no llores tú, madre mía,
y arriba siempre Chiclana”.

La semana de… Paco Alba (VII)

En 1972 Paco Alba cae enfermo y descansa. Pero la enfermedad no impidió que Paco Alba volviera con su comparsa en 1973 sacando ‘Estampas goyescas’ en lo que supondrá la noche más triste de su trayectoria, aquella en la que se vio superado y en la que la afición le dio la espalda.
La comparsa de Paco gustó muchísimo pero ese año Antonio Martín sacó ‘Capricho andaluz’, una comparsa que entusiasmó y que terminó de dividir a la afición entre “Albistas” y “Martinistas”. Una noche de coplas la comparsa de Paco Alba salió a escena y el público pidió a gritos que volviera la comparsa de Antonio Martín siendo abucheada la comparsa de Paco. Cuentan que esa noche se vio llorar a Paco Alba quien juró no volver a pisar el teatro Falla. No obstante, esa comparsa nos dejó una de las coplas más emblemáticas del autor, aquella en la que comparaba la guitarra española con una mujer:

La guitarra española
es un bello instrumento
que tiene semejanza con una mujer
tanto por su dulzura como por su acento
su contorno y figura es un retrato fiel.
Su gentil estructura simula su estampa
su talle y sus caderas y pechera también,
las clavijas son bucles
su mástil garganta
y dentro encierra un alma como cualquier ser.
Guitarra mía,
guitarra chulapona, guitarra española,
quién pensaría te electrificarían
y te hicieran chillona.
Mas no te apures guitarra mía española,
guitarra castiza,
a ti no te desplaza
cuatro conexiones y una tabla lisa.
Mientras haya cantaores y grandes concertistas
te rendirán honores
porque a los motores
no hay quién los resista.

 

Al año siguiente Paco Alba volvió al carnaval, aunque no con una comparsa, sino que volvió a sus orígenes con ‘Los abuelitos chirigoteros’ consiguiendo el primer premio de chirigotas. Ese año el público reclamó la presencia de Paco Alba en el escenario a voces y éste salió al escenario mientras que su público le dedicó una sonora ovación de varios minutos mientras Paco se emocionaba.

1974 Los abuelitos chirigoteros

En 1975 Paco Alba sacó la chirigota ‘Los belloteros’ y el jurado, quizás por compensar el mal trago de ‘Estampa goyesca’ le concedió el primer premio de comparsas. Esta fue la última agrupación de un ya muy enfermo Paco Alba y de la que ha quedado este pasodoble de presentación.

Mu güenas noches tengan ustedes los gaitanos
jemos venío y por eso mesmo estamos aquí
vamos pa Cai dijimos un día y aquí estamos
a ver la fiesta y nos queamos aluego allí.
Ya me habían dicho to lo bonita que era esta tierra
y sus mujeres lo reteguapa y resalá
por algo dijo en una copla jierto poeta
después de Cai el Non Plus Ultra ya no va más.
Viéndote a ti
bella ciuá marinera
tengo que jecí de vera
que bien puede presumir
le juro usted
que como encuentre trabajo
me güervo más gaitano
que er mesmésimo Moret.

 

El 15 de enero de 1976 murió Paco Alba debido a una terrible enfermedad. La gente se echó a la calle, incluso José María Pemán, gran admirador del coplero del que llegó a decir “Ojalá yo supiera hacer eso” acudió a su sepelio. Paco Alba siempre dijo que quería que el día de su entierro sus componentes fueran ataviados con distintos tipos de sus comparsas mientras portaban a hombros su ataúd. Finalmente sí que lo llevaron a hombros pero nadie tuvo la fuerza suficiente como para ir disfrazado. El carnaval se quedó de luto y ese año todos los copleros le dedicaron una copla en su honor.
Paco Alba murió hace ya cuarenta años pero nos queda un legado que sigue vivo en la memoria de los aficionados y en su antología que sigue honrando su memoria a través de sus letras y sus músicas.

La semana de… Paco Alba (VI)

En 1967 decide descansar y ese año el autor Ricardo Villa le escribió un pasodoble donde la playa de la Caleta, a la que tanto le escribiera Paco Alba. Este pasodoble pertenece a la comparsa ‘Los chansonniers’ (primer premio provincial).

Al año siguiente volvió Paco Alba con ‘Los senadores romanos’ y se acordó del piropo que le había dedicado su compañero Ricardo Villa en una letra que quizá sea la más recordada de esta comparsa que se llevó el primer premio.

Un buen amigo y paisano
el año pasado
me honró con su letra
nombrándome con agrado
novio enamorado
de nuestra Caleta.
Y en justa correspondencia
por su gentileza
le estrecho mi mano
ya que con ello demuestra
que admira igual la belleza
de ese rincón gaditano.
Es para mí una promesa
o como un peregrinaje
entonarle mi falseta
y cantarle a su paisaje
viendo como el sol se templa
en el azul de sus mares.
Contemplándola me invita a soñar
y en mis sueños la quisiera reconstruir
contemplándola me invita a soñar
recorriendo en sus aguajes
la extensión de su escollera
donde aquél antiguo Gades
posiblemente estuviera.
Por eso no le dejo de cantar
por eso no le dejo de escribir
por eso no le dejo de cantar
porque es para mí un sedante
que me inspira y que me cita
como dijo al expresarse
la pluma del buen letrista
la Caleta en mí es constante
mi musa galante
mi novia bonita.

Al año siguiente repite primer premio con ‘Los fabulistas’. En esta comparsa Paco Alba intenta introducir en la comparsa la guitarra eléctrica, algo que ya usaba su grupo en la gira, pero la idea no terminó de cuajar en la agrupación.

1969 Los fabulistas

En 1970 Paco Alba vuelve a descansar de la comparsa, aunque compone la música para el coro ‘Los huertanos’ al que pondría letra Antonio Torres consiguiendo un segundo premio en el que será el último coro en el que participara.

1970 Los huertanos

Al año siguiente firmará una de sus mejores comparsas: ‘Los forjaores’, una comparsa escrita de una manera soberbia e interpretada con una maestría sin comparación. Consiguieron un año más el primer premio y nos dejó un pasodoble que bucea en la mitología clásica para hablar de su “musa galante” y “novia bonita”, la playa de la Caleta.

Ese rinconcito
llamado Caleta
donde el sol de muere
de celos ¿quién sabe?
Donde palidece quizás de tristeza
y ante su belleza rinde vasallaje
después de haber “sío” por todo el planeta
ídolo divino sin igual que irradie.
Pero su grandeza
y todo su esplendor
en nuestra Caleta
baja de color.
¡Ay! Supongo yo
que al fundirse entre sus aguas
se convierta en esa fragua
del famoso dios Vulcano.
¡Ay! Lo cierto es
que al hundirse en sus entrañas
toma un temple de esmeraldas
todo el cielo gaditano.
¡Ay1 Pudiera ser
que algún cíclope gitano
tenga un taller artesano
sumergido en la Caleta.
Y en las tardes de verano
cuando se ha ocultado su gran pandereta
ante un mar extasiado
hasta los profanos
se sienten poetas.

 

Por coplas como esta donde Paco Alba expresó su amor por el carnaval, hoy en día el autor tiene un busto mirando a su playa de la Caleta, un monumento que lo sitúa al lado de Fernando Quiñones quien también posee una estatua, ya que ambos amaron a esta playa de la caleta donde “hasta los profanos se sienten poetas”.

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Imagen de Panoramio.com

La semana de… Paco Alba (V)

En 1965 Paco Alba de nuevo hará doblete con la chirigota ‘Los romanceros’ con la que conseguirá un accésit y con una de sus comparsas más recordadas: ‘Los hombres del mar’. Ese año la pugna carnavalesca estaba entre ‘Los escarabajos trillizos’ de Enrique Villegas y ‘Los hombres del mar’. La comparsa de Enrique Villegas consiguió el éxito internacional llegando a cruzar el charco bajo el nombre de ‘Los Beatles de Cádiz’ mientras que la de Paco Alba dejaría un himno del carnaval como “El vaporcito del Puerto”.
Como una curiosidad, en uno de los pasodobles de la comparsa se podía escuchar:

“Pues por humilde que sea
es el mismo pueblo quien lo inmortaliza se llame
Garaicoechea
o Carranza o Salvochea
¡o también Tío de la Tiza!”

Pedían una calle para el Tío de la Tiza, algo que ocurriría años más tardes en la ciudad. Entre los muchos pasodobles de esta comparsa entre los que destacan “Me dijo una gaditana” o “Cuando contemplo mi barca” con quedamos con el más recordado y cantado, el que le escribiera a ese vapor que cruzaba del Puerto a Cádiz y que hoy se pudre en el Puerto de Santa María.

Viene a esta tierra un barquito
más típico no lo hay
más blanco ni más bonito
en “toito” el muelle de “Cái”
Mire usted si el barquito
tiene una clase exquisita
que hasta dio su viajecito
la célebre Tía Norica.
Los barcos de velas
como palomitas cruzan por su vera,
los grandes mercantes
suenan la sirena al verlo pasar.
Y es que ese barquito es tan pinturero
que le dan besitos las olas del mar.
Como ronea, como presume
sobre las aguas plateadas y azules.
¡Ay! vaporcito del Puerto
cuando en ti me embarco, cuando en ti navego
me contagias los recuerdos
de tus viejos sueños ¡sueños marineros!
¡Ay! vaporcito del Puerto
tu eres la alegría, tu eres la alegría
es este muelle tan hermoso
con ese rumbo garboso
con que cruzas la Bahía.

En 1966 Paco Alba y su comparsa triunfaban fuera y dentro de Cádiz pero, al contrario que en otras ocasiones, Paco se quedaba en Cádiz y dirigía a sus grupos por teléfono. En sus actuaciones se acompañaban de guitarra eléctrica algo que, posteriormente intentaría traer al carnaval. Ese año escribe la comparsa ‘Los beduinos’ consiguiendo de nuevo un primer premio. Entre sus coplas más recordadas podemos destacar el cuplé del buitre o el estribillo:

Sala malecum la mojama del atún
te la vas a jamar tú
que yo jamo jalufó.
Sala malecum sala male malecum
que yo jamelo jalú
que yo jamelo jamón.

De entre sus pasodobles nos vamos quedar con el pasodoble de presentación, como siempre, piropeando a Cádiz haciendo ver el pasado árabe de la misma y es que Paco Alba se documentaba de manera especial para cada comparsa.

He venido de tierras lejanas
atraído sólo por tu encanto
y a traerte ciudad milenaria
un mensaje de amor con mi canto
y ofrendarte como a una sultana
mi tributo de todos los años.
Cada vez te quiero con más ganas
¡que me castigue Alá si te engaño!
Como me gusta el ambiente
de tu cante y sus hechizos
y el lenguaje de tus gente
que lleva un dejo patente
heredado del morisco.
Por eso en Cádiz me quedo
porque es lo que más me agrada
yo no he visto mas salero
ni mujeres más misianas
lo juro por el profeta
yo me quito la chilaba
pero que pronto y ligero
y me pongo una chaqueta.