La semana de… Antonio Martín (V)

En 1987 Antonio Martín vuelve a ser tercer premio con el coro de la Viña y de nuevo tras los dos mismos coros que el año anterior. El primer premio fue de nuevo para Adela del Moral y Antonio Rivas con ‘Watussi’ y el segundo premio para el coro de Puerto Real con ‘Tierra a la vista’. El coro de la viña fue en esta ocasión ‘Cuarenta en bastos‘.

Ese mismo año la modalidad de comparsas ve como Antonio Martínez Ares consigue un cuarto premio con ‘Esto es carnaval’, como los Majaras del Puerto entran por primera vez en una final tras la reunificación de los premios con ‘Caballos andaluces’ consiguiendo un tercer premio y como Pedro Romero y Aurelio del Real se unían a parte del grupo de Enrique Villegas para sacar ‘Con gancho’. En 1987 hubo una lucha parecida a la que protagonizaron ‘Agua clara’ y ‘Robots’ pero esta vez Martín presentaba la comparsa más innovadora, ‘A fuego vivo‘, y Pedro Romero la más clásica, ‘Con gancho’. Si en 1983 ganó el clasicismo, aquí ganó la modernidad de la comparsa de Antonio Martín que nos legó para la historia coplas como esta dedicada a su hija.

Hace cuatro meses,
mi niña del alma,
que no me oyes ningún cuento
con el corazón atento
poco antes de dormir.
Hace cuatro meses
que apenas me hablas
cuando vuelvo del ensayo,
de esperarme te has cansao
y otra noche más sin ti.
El cuento que quiere,
hoy te lo entretiene
esta lucha mía con el carnaval.
Hace cuatro meses
que vivo sin verte
que es por eso que esta noche,
mientras duerme mi lucero,
compondré este pasodoble
pa la niña que más quiero,
como el cuento que tanto te debo.
Olvidaré al comparsista
por esa sonrisa
tan cascabelera.
Y, aunque me lleve al fracaso,
cambio los aplausos
por que tú me quieras.
Mas cuando llegue ese día,
entrañitas mías,
en que juntos los dos
vivamos los carnavales,
por aquí el rincón de Cai
vayas oyendo chiquilla
hecho coplilla, tu cuento de amor.

En 1988, año en el que ganaron autores que nunca más han vuelto a ganar hasta la fecha (como ya explicamos en un artículo dedicado a ello), al igual que otros autores como Enrique Villegas, Pedro Romero o Joaquín Quiñones, la comparsa de Antonio Martín no acudió al concurso del Falla aunque sí actuaron con su antología.
Sí que acudió al concurso con su coro de la Viña ‘Rodeo‘ volviendo a quedar en tercera posición tras ‘Quo Cadix’ de Salvador Longobardo y Eduardo Babé (primer premio) y ‘Camelot’ de José Gamaza, Pepe Marchena y Nandi Migueles.

En 1989 el coro de la Viña incorpora al periodista Antonio Burgos como letrista y consigue dar un salto de calidad llegando a conseguir el primer premio con ‘Takatá chinchin pompom‘, un tipo muy carnavalesco.

Ese mismo año volvió a concursar con otra comparsa histórica ‘Tras la máscara’ que, aunque ha quedado en la memoria de los aficionados, fue segundo premio, viéndose superada por ‘Nos quedamos de piedra’ de los Hermanos Alcántara.

Antonio Martín estrena la década de los noventa obteniendo tres primeros premios en el mismo año, nada más y nada menos.
En 1990 compuso la música de la chirigota de Francisco Abeijón (Carapalo) que había obtenido en 1989 el primer premio con ‘El crimen del mes de mayo’ y en 1990 volvió a hacer lo propio con ‘Hasta que la muerte nos separe‘ dejando para la historia el pasodoble “Mi amigo Paco“.

En coros volvió a estar en lo más algo con la coautoría de Antonio Burgos con ‘Bátmonos que nos vamos‘, un coro que recordaba a los personajes de Batman.

En comparsas también ganó con un tipo muy sencillo a la par que efectivo donde destacan los gorros. Era ‘La mar de coplas‘, una comparsa que volvía a demostrar que el tándem Martín-Pepe el caja funcionaba a las mil maravillas. De entre todo el repertorio de esta agrupación hemos destacado su pasodoble de presentación.

Quizás porque mi mare
me vino a parir
como a una mojarrilla
a la orilla del mar
cuando del mar me alejo
en la distancia muero,
tal vez porque fue Cai
en donde yo nací,
la sangre de mis venas
esté bañá de sal
y de tanto soñar
cerca de la Caleta
igual que el poeta
me crea marinero.
Gadita y marinero
pa qué quiero más,
es toda mi fortuna,
toda mi ilusión,
y es como una locura
que me esté matando
pensar que no existen
más meses en el año
que el de febrero
para ser coplero
de esta tradición.
Y que un año más Lucas
con letras de nácar,
en la proa de mi barca
el nombre de Carmela
y una vez mas salpique
las olas de plata
pa refrescar mi sueño
amontonado sobre la arena.
Y aunque sirva de risa
gritarlo no puedo
que es como una caricia
que a mi me disloca,
quizás porque mi mare
me parió sin más
en la orillita del mar
el alma se me ahoga
en este mar de coplas.

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