‘Pelotazo’ gaditano en Cataluña

El Liceo de Barcelona se rinde a Martín, Vera Luque, Selu y Martínez Ares en una memorable gala en la que más de 2.000 personas cantan, ríen y se emocionan con las coplas de Cádiz.

Si en el escenario cantan cuatro agrupaciones. Si presentan Manolo Casal y Modesto Barragán. Y si el público canta el ‘popopó’ de ‘Las viudas’, los duros antiguos y el ‘ole ole mi Cai’ de la hierbabuena… el Teatro Liceo de Barcelona se convierte en el Falla y se forma el gran taco. Porque lo que se vivió este domingo en el prestigioso espacio escénico de la Ciudad Condal pasará a la historia del Carnaval de Cádiz, del propio Liceo y de la Fundación Cultural Andaluza de Catalunya (Andacat), que organizó el espectáculo. Todo ello ante más de dos mil personas entregadas y levantándose como resortes cada vez que les emocionaba una copla. Un público de pelotazo.

La atronadora ovación que recibieron Casal y Barragán al salir al escenario fue el preludio de la apoteosis. “Viva Andalucía, Viva Cádiz y Visca Catalunya”. Se metieron en el bolsillo a un respetable que cantó con ellos una particular versión del ‘qué bonito está mi Cai’, pero en catalán. “Qué bonito es Barcelona cuando arriba el Carnaval”. Los emblemáticos periodistas de Canal Sur dieron paso al primer grupo, la comparsa ‘Ley de vida’. Nada más aparecer se coreó “Antonio, Antonio” con el público en pie. Era por Martín, que actuó con los suyos, y que cogió el micrófono para recordar que su agrupación hacía historia al ser la primera en cantar en el Liceo “poniendo la primera piedra y clavando la bandera del gaditanismo”. Una noche más gaditana ya no cabía. Bueno, sí. Desde las butacas se cantaron los dos primeros goles del Cádiz muy cerca de allí, en Girona. En un éxtasis absoluto Antonio Martín, después de que la comparsa cantara parte del repertorio de este año, entonó en solitario el pasodoble ‘El día que yo me muera’ de ‘Los héroes del 3×4’.Uno de los momentazos de la velada se produjo cuando Martín sacó al escenario a Luiti Jiménez, un gaditano afincado en Barcelona que fue pionero en llevar allí a las agrupaciones y que trajo en los 90 una comparsa de chicas durante varios años. A él, delante sentado en una silla, dedicó la comparsa el pasodoble del dialecto andaluz de ‘Ángeles y demonios’. Luiti ya se quedó con los comparsistas para entonar el pasodoble de la rosa de ‘Capricho andaluz’, el de este año con el que Martín se ha despedido y la presentación de ‘Caleta’. Aquí, con el colofón caletero, sonó la gran traca. Un minuto el público en pie y el coplero de la calle San Vicente besando el suelo del escenario del Liceo y dando botes ante la petición popular.

Con el ambiente bien caldeado el respetable cantaba el ‘Somos los hinchapelotas’ para recibir a la segunda agrupación de la noche, la chirigota de José Antonio Vera Luque ‘Los del planeta rojo, pero rojo, rojo’. Entre las localidades, numerosas personas agitando las bufandas verdeamarillas de aquella recordada chirigota de 2012 que llevó a las tablas del Falla una animosa hinchada futbolera. “Estamos encantados de estar aquí un año más”, bromeaba el autor. El grupo dedicó un pasodoble a los veteranos del grupo de Martín y volcó el teatro con los golpes de humor de los cuplés. Israel Peña la liaba con sus improvisaciones y la chirigota lograba que todo el público bailase y corease el estribillo de los marcianos ganadores del COAC 2107.Sonaba a cada momento el “Esto sí que es una chirigota” y el “campeones, campeones” antes de que el grupo tirase de antología para interpretar la presentación de aquellos desvergonzados ministros y la de ‘Los superpop’. Con los cuplés y la presentación de ‘Los hinchapelotas’ acababa la actuación de la primera chirigota de la noche.

El Selu comenzaba a cantar con el tipo y el repertorio de su pelotazo del año pasado, ‘Si me pongo pesao me lo dices’. Juan había viajado hasta Barcelona para hacer felices a sus fans. Al término de este primer pase de la chirigota se realizó un descanso, tras el que volvía el grupo con ‘Mi suegra como ya dije’, su propuesta de este año.

En el receso y en la llamada Sala de los Espejos, Juanjo Puigcorbé, actor, diputado de Cultura de Barcelona y mediador entre Andacat y el Liceo para hacer realidad lo vivido anoche, afirmaba que “había muchas ganas de cachondeo tremendas que se han visto desde el inicio por parte del público”. Sobre el espectáculo en sí dijo que “es total porque hay música, disfraces, letras, títeres, teatro… es un compendio de muchas disciplinas”. Se mostró sorprendido al conocer que cada año miles de personas integran las agrupaciones para cantar “canciones inéditas”. Fue rotundo al declarar que “el Carnaval de Cádiz se merece estar en el Liceo”.

El portavoz de Andacat, Paco Flores, aseguraba que “ha salido todo a la primera, y el año que viene corregiremos los pequeños fallos. Hay muy buenas vibraciones. Esto es la primera piedra y estamos obligados desde ya a arremangarnos y a tocar los resortes necesarios para repetir experiencia”. Y eufórica estaba María Romay, la edil de Fiestas del Ayuntamiento de Cádiz. “No tengo otra palabra en la cabeza que orgullo. Desde que he entrado por las puertas del Liceo. Que gente normal y corriente de Cádiz se conviertan en artistas y sean acogidos de esta manera es un orgullo para mí como concejala y como gaditana”.

Salió a escena tras el descanso la chirigota de Selu como ‘Mi suegra como ya dije’. Muchas risas con el pasodoble que pide la independencia para su nuera con guiño al independentismo catalán, en una copla muy bien acogida. El Selu pidió al público que cantara el estribillo y advirtió de las dificultades que acarrean las familiares cenas de fin de año en su pasodoble estrella de este año.

Había ganas de ver la comparsa del ‘Niño’, con muchos seguidores en toda España y Barcelona no iba a ser menos. ‘La eternidad’, con el propio Martínez Ares cantando en segunda fila, puso al público en pie nada más comenzar, con la presentación. “Estamos como en casa”, comentaba Ares antes de iniciar la tanda de pasodobles. Otra vez de pie se puso el personal con el popurrí y se escucharon oles cuando el grupo comenzó a entonar el segundo pasodoble que cantó en la final y que recuerda los trocitos de históricas letras del Carnaval, esos que son la biblia de los gaditanos aunque no estén en un museo. Y de nuevo, arriba el respetable. “La que estáis formando, chiquillos”. Así era.

Estaba cantada la entrega de los andaluces afincados en Cataluña a la antología de Martínez Ares, que se abrió con el pasodoble ‘Recuerdo que era mayo’ de ‘La ventolera’. Le siguió ‘Con permiso, buenas tardes’ de ‘Los piratas’. La locura colectiva en mitad de las peticiones de míticas coplas. “Viva el Carnaval de Cádiz”, gritó un aficionado antes de que la agrupación interpretase la presentación de ‘Los cobardes’, con ese viento de 13 años que no era capaz en ese momento de refrescar el sofocante ambiente que había dentro del Teatro Liceo.

No dejaban irse a la comparsa, que ofreció la rumba ‘Por cada mirada’, todo un clásico del autor, y el pasodoble de ‘Los cobardes’ comparando Andalucía con Cataluña, reventando el Liceo por última vez. El tradicional selfie del grupo en el escenario cerró una jornada inolvidable donde el Carnaval gaditano dio un paso más en su apertura de fronteras.

Diario de Cádiz

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