La semana de… Pedro de los majaras (V)

En 1988, con la misma autoría de Diego Caraballo y la agrupación, presentan ‘Maharajas’, una comparsa que, una vez más se quedó en semifinales.

1988-maharajas

De nuevo con los mismos autores se vuelven a quedar en las semifinales en 1989 con la comparsa ‘Chile Chile’, dejando para la historia una de esas grandes presentaciones de los majaras.

1989-chile-chile

La década de los noventa comienza con otra comparsa histórica ‘Andaluces de Jaén’. La autoría fue de Joaquín ALbert y Vicente Ezquerdo. De esta comparsa destamos su presentación.

Suenan campanas al aire
y en su repicar
le dicen Jaén
¿por qué has de callar?
Grita tierra mía,
grita desde ahora
que eres andaluza
cristianita y mora.
Dios mio callarse que ahora
que callen las lenguas
que eres andaluza
ay, cristianita y mora.
Verde de eseranza es mi olivar
blanca es la orillita de tu mar,
entre tierra y mar
nació este cantar
que te traigo yo… Carnaval.

En 1991 de la mano de Joaquín Albert y Vicente Ezquerdo salió ‘Como un juguete’, una vez más quedándose fuera de la gran final.

1991-como-un-juguete

Al año siguiente recurrieron a un personaje del imaginario popular ‘Periquillo de los palotes’. De nuevo conla misma autoría se quedaron en las semifinales.

1992-periquillo-de-los-palotes

En el año 1993 la comparsa volvió a tener la autoría de Ángel García y la agrupación. El nombre era precísamente la denominación de la comparsa ‘Los del Puerto’. Además ese año fue galardonado con el antifaz de oro del carnaval de Cádiz.

1993-los-del-puerto

Esta etapa se cierra con la vuelta de voces como el Pelahigo. La comparsa se quedó a las puertas de la final. Fue ‘El fantasma de la ópera’ y la autoría recayó en Joaquín Albert y Vicente Ezquerdo. De entre todo su repertorio destacamos este pasodoble dedicado a la prostitución.

La vi en la carretera
era ya de madrugada
lloviznaba un poco
me dije: “no puede ser,
si es que es una niña
con la carita pintada,
con esa falda tan corta
qué frío debe tener”.
y pensé en mis niños
dormiditos en sus camas,
qué pena más grande
para un padre debe ser.
Ver a su hija así tirada
a su suerte abandonada
con lo que duelen los hijos,
con lo que suelen doler.
Mi coche paré a su vera,
se acercó muy sonriente,
diría pa sus adentros:
“por fin tengo ya un buen cliente”.
Le dije: “nena móntate en el coche
que está muy mala la noche,
te puedo acercar si quieres,
dime dónde está tu casa”.
“Perdone, usted anda equivocao
no tengo donde quedarme
de mi casa me han echao
porque ya todo el dinero es poco
pa pincharme cada día
llorando decía
Y yo les robo,
a mis viejos yo les robo
y los tengo en la ruina,
por eso no tengo casa
y me paso cada noche
bajo el farol de una esquina”.

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