Hasta el último minuto de la prórroga

El Carnaval de los jartibles lleva mucha gente al Mercado central y sus alrededores para aprovechar las últimas coplas. El pregonero uruguayo, Jorge Drexler, no se perdió la jornada

Los koalas son animales perezosos pero ayer no lo parecían. Junto a la Torre Tavira ‘Los koala lumpur’ se aferraban a los últimos minutos de la prórroga, lo que se ha dado en llamar el carnaval Chiquito, una cita que lejos de enfriarse con el paso de los años ha ido creciendo. Pero si parecía que ya todo se terminaba, aparecieron los del romancero ‘Lo que el Bierzo se llevó’, para prolongar aún más la jornada.

Horas antes en la plaza de San Agustín, la comparsa de Tino Tovar ‘Lo siento picha, no to el mundo puede ser de Cai’ desgranaba su repertorio y a pocos metros se podía ver a una banda de música que tenía que participar en un acto de Cuaresma. Cádiz is different.

La plaza de las Flores y los alrededores del Mercado Central fueron el centro neurálgico donde las agrupaciones, oficiales e ilegales, se repartían el espacio y se despedían del carnaval en la calle hasta el próximo año.

El sol ayudó a que la gente acudiera en masa al casco histórico al Carnaval chiquito, que también va abriendo su radio de acción, ya que había agrupaciones en lugares como la plaza de San Juan de Dios, la citada San Agustín y la plaza de Candelaria, entre otros lugares. Sol pero algo de frío. A algunos se les quedó la barba helada, como a los geniales hermanos Barba, Agustín y Perico, que regalaron al público su ‘Desafío extremo de Cádiz’, primer premio en el concurso de romanceros de este año.

De las barbas heladas al calor de ‘Los del piso de abajo’ de Jesús Bienvenido o a ‘Los quemaos del paraíso’ , que cantaban sus cuplés en la puerta del Carrefour.

‘Los gitanos japoneses’, ‘Las Sopranis’, ‘Las malas de V’ entre las ilegales y ‘Los auténticos tíos de la Tiza’ entre las que han participado en el Concurso Oficial de Agrupaciones en el Teatro Falla iban turnándose en los principales sitios. Como siempre, la escalera de Correos se asemeja a la carrera oficial y casi todas intentan pasar por ahí. Los romanceros, por su parte, al ser tan solo dos personas, necesitan sitios más recogidos y con menos bulla.

Y si el Carnaval chiquito es denominado como el Carnaval de los jartibles, hay un uruguayo que ha hecho merecimientos para recibir este apelativo. El artista y pregonero del Carnaval 2013, Jorge Drexler, también estuvo viendo a las agrupaciones que ayer decidieron participar en la jornada. Drexler vivió con intensidad el concurso y después la calle, al igual que en años anteriores.

El Carnaval en la calle ha llegado a su fin hasta el próximo año pero lo ha hecho a lo grande.

Diario de Cádiz

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